sábado, 18 de abril de 2015

Mi artículo de hoy

El caso Rato
Es el tema de la actualidad; precedido de gran espectáculo, salpicado de escándalos y de incoherencias,  que deja a la vista la debilidad de los criterios de selección de los tomadores de decisiones. Eso es lo que nos dicen.  Yo ya lo sabía. ¿Qué pasa con los problemas que tenemos?
Sabía más. En efecto, las intrigas de los Rato remontan, al menos, al conquistador del poder y de la fortuna de la saga, Faustino Rodríguez  San-Pedro, alcalde de Madrid (1890, senador vitalicio  (1899) y ministro en el gobierno  de Antonio Maura en 1903. Desde entonces la familia no ha dejado de crecer en poder y en fortuna. Su nieto D Ramón Rato Rodríguez San Pedro se ocupó más de la fortuna, sin dejar de controlar el poder político en su alianza y cercanía con el franquismo, aunque tuvo “problemillas”, pero se resolvieron a favor de la saga.
Visto así, me parece interesante fijarnos en la similitud de Ramón y Rodrigo, ambos se  pasan en sus desmanes financieros, aunque también comparten el hecho de molestar a algunos próximos al poder Ya veremos lo que pasa con Rodrigo, pero todo pinta a que ocurrirá como en el caso de Ramón.
Es el discurso de la arrogancia puro y duro: el FMI es una mierda, lo mismo que lo es el programa económico del “milagro español” que pilotó nuestra entrada en el euro. Algunos lo teníamos claro, pero, ahora todo el mundo puede verlo en los tres últimos directores del FMI,; todos imputados, como indicaba la presidenta argentina o en el hecho que se escoja un ministro de economía que mueve sus capitales en ese “mundanal mundo”, como ya había quedado claro, desde el origen de la saga.
Nos están diciendo que esto es una mierda y una corruptela, pero que es “lo que hay”, que la naturaleza humana es “corrupta” y eso. Quizá no nos fijemos suficientemente en la saga y tendríamos que hacerlo: ellos tienen unos resultados espectaculares y unas clientelas.
 Hay quien piensa que se les ha pasado el arroz y que Rodrigo ha sido investido de víctima propiciatoria  y los de esta teoría se expresan en las pantallas. Bueno, es un espectáculo y las lecturas de algunos a través de “Juego de tronos” pueden animarlo. ¿Qué más da?, dejemos que se desgarren. Por desgracia, la sangre no llegará al río.

Echo en falta otros escenarios, algo más está pasando en el mundo, en la UE, en España, en mi entorno…  Lo otro ya lo sabíamos.