miércoles, 10 de junio de 2015

Caminitos V

Carlos

No sé por qué se ha salido ésta a fumar. Lo ha hecho desde que me ha visto encender el pito, dispuesto a protegerme de la lluvia, en el porche. He llegado a temer que tuviera la intención de recordarme que está prohibido fumar “en el recinto”. Es su estilo. Julen está encantado de que tengamos compañía y se acerca a ella para dar la bienvenida. Se ha ganado una carantoña que pretendía parecer caricia.
-Ha refrescado el tiempo y yo me he venido vestida de verano
No sé qué contestar; la lluvia siempre refresca, pero ella tiene tema.
-Probablemente este año será el último que te dé la Fe de vida…
-¿Piensas emitir certificado de defunción?
-No es eso. Ya no haremos esas cosas. De hecho yo no estoy aquí para ese tipo de trabajo. Hay que racionalizar los servicios públicos…
-¿Privatizándolos?
No contesta. Se limita a mirarme. ¿Por qué ha de molestarse en explicar lo que sabe que no voy a entender? Vivía en mi edificio hasta que se casó, hemos coincidido, en ocasiones, a la entrada del portal y no oculto mi rojerío.
Se va como una exhalación tras lamentarse  por su acoso de trabajo. Me la trae floja y lo sabe. No viene al caso la sonrisa, excepto en que es la primera vez que veo una  en su careto: temía que fuera rígido. Bueno, en realidad, creo que sus músculos no se han movido un ápice, más bien han sido sus ojos, que han tomado un ápice de expresión.
El problema de esta tía me trae al fresco. No ocurre así con la deriva que nos impone un gobierno votado por robots como ella. Lo van a privatizar todo y los señores notarios o Registradores harán su agosto.
Para mí, ha tenido que darse cuenta de que me estaba fumando un porro, no creo que ande tan mal de olfato. No se ha dado por enterada, lo mismo que hace cuando ve a “fuerzas del orden”, armados y uniformados, alternando en la cafetería en la que ella acostumbra a tomar su “Rueda” con Elisa o con otras farsas con las que convive tan campante, en su rutina del juzgado.
Ha dejado ya de llover y he terminado el porro, carezco de razón para justificar mi permanencia en el recinto del juzgado y me dispongo a marchar cuando se acerca el mierda ese que defendió tan mal, ayer mismo, al pobre Juanito. ¿Qué le traerá hoy por aquí?
-La pobre Martirio lo tiene muy claro, ¡le ha vuelto a tocar ese cabestro!
Es Laura, mi peluquera preferida y, además, barata, 6 euros el corte. Huele, aunque ya lo había apagado.
¡Deja ya de provocar! A tus setenta y tantos no pareces haber superado la crisis de la adolescencia
-¿Por qué razón traen a Martirio esta vez?
-Por lo de siempre
_Hasta donde yo sé estaba en arresto domiciliario  y bajo custodia de los  agentes del orden ¿Dónde ha podido montar el escándalo?
-Ha cortado la circulación una buena media hora en una calle muy transitada, la suya, gritando como una posesa para salvar un colchón que ha tirado por la ventana. Felizmente es mi día libre. He venido como una loca detrás de ese individuo, para conseguir que me dejen ponerla guapa antes de que pase ante la jueza…
Me deja tirado para abordar al mequetrefe y consigue su atención durante un tiempo tan corto que no deja espacio a las explicaciones de la entrometida. . El sigue sus pasos como si no hubiera escuchado nada.
-¿Cambiaría algo si te prometo una buena mamada?
El mamarracho se para, lívido. Todo el mundo sabe de sus aficiones.
-¿Venimos con sobornos?
-Intento que lo entiendas. Alguien que no pasara, como todos sabemos que haces, estaría encantado de presentar a su defendida lo mejor posible. Nuestras opiniones no son pruebas. Sí lo es el testimonio de este señor, puesto que ha presenciado los hechos. Yo vengo a peinar a la acusada. Afecta y mucho, el aspecto de la acusada. No puso usted reparo alguno ayer, cuando se trataba de Juanito y de enmascarar las heridas causadas al acusado en comisaría. Tengo testigos y fotos…
No sé quién de los dos está más sorprendido y acojonado por el discurso de una pibita que no aparentaba buscar conflictos y resulta ser una leona decidida a defender su prole y sobre todo porque nos tiene en sus zarpas. Yo no he presenciado los hechos que vuelven a llevar a Martirio ante la jueza y aunque sospechaba que Juanito no lo habría pasado bien en la comisaría, ignoraba que habían dejado huellas o que se hubiera procedido a enmascararlas antes de comparecer ante la jueza.
Todos guardamos silencio, pero ella no se calla por cangelo, sino para preparar la estocada y para debilitar a su enemigo.
-Claro que, a lo mejor prefieres que proceda como la otra vez. Sabes que tengo amistades en la tele ¿Recuerdas el ridículo que hiciste en la entrevista de Antena 3, a propósito del requerimiento de presentación de Martirio ante un juzgado de Madrid, por denuncias de malos tratos en su infancia y de amenazas por teléfono en la actualidad, presentada por su hija mayor? Felizmente para la acusada hubo un juicio mediático, la cadena pago el viaje de la acusada y el suyo, como defensor. ¡Valiente defensor!, usted quedó, como lo que es, tonto del culo y de baba. Martirio supo defender su causa. No quedaron muy bien los representantes de la justicia ante los espectadores – El picapleitos intenta hablar, pero la serenidad de Laura se lo impide.
-Tengo copias del programa, pero ustedes no aprenden ni por esas.-lanza mirada de acecho- Le aseguro que habrá programa, la gente disfruta mucho con estos espectáculos. Claro, que esta vez no tendrá viaje a Madrid por el morro…
El “de turno” se adentra en el juzgado con el rabo entre las piernas. Me temo que su único consuelo es Rosa Delia, a juzgar por los besos y abrazos que veo a través de la cristalera. Ahora me toca a mí confrontarme con la intrépida Laura que acabo de descubrir. Yo no puedo testimoniar en falso y no estoy dispuesto a que se me utilice. Eso me digo yo e intento, con todas mis fuerzas, transmitir el mensaje. Ella tiene respuesta para todo.
-Tú déjame a mí. No temas. No tendrás que  cometer perjurio
-Te has servido de mí…
-Solamente de momento. Necesitaba convencerle de que tenía testigos y acceso a juicio mediático. La verdad es que carezco de ambos. Está claro que aquí hay muchos que tienen miedo. Éste las pasó putas solamente porque vino a peinarse una clienta maja que tenía contactos; nunca mejor expresada la fábula del  burro que tocó la flauta por pura casualidad. Pero ellos no lo saben y también ignoran que no tengo testigos.


Se va como si simplemente me hubiera dado sus tan amables y habituales  “buenos días”