sábado, 25 de julio de 2015

Mi artículo de la semana


Maquiavelo y Rousseau

Me siento muy afectado por la deriva de la crisis griega y creo que compartimos ese sentimiento y nos dejamos deprimir ante el desgarrador espectáculo. Todo esto formaba parte de los objetivos del maquiavelismo; pero eso es lo que tenemos,  y no captamos la mirada de Rousseau, que muestra que hay salida. No pretendo adentrarme en un discurso filosófico; solamente quiero evitar caer en la trampa que nos están tendiendo.
Si se trata de cuidar a Grecia, al Euro y a los acreedores se pensaría que los 82/86 millardos de euros procedentes del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES) que las instituciones pusieron encima de la mesa, en las negociaciones, hubieran sido entregados a Grecia en vez de, como lo han hecho, a los bancos griegos.
Si se hubiera actuado de esta manera, los fondos hubieran sido utilizados para el objetivo proclamado por los mismos: la inversión en proyectos ciudadanos, la recuperación de derechos; que activara un potencial humano ávido de surgir. No me parece necesario citar nombres de prestigiosos economistas que se han pronunciado sobre el proyecto económico del gobierno de Tsipras y hay muestras evidentes sobre la decisión de salir de los ciudadanos.
¿Qué han hecho? El BCE da los dineros a los bancos, ¡Hay que salvar al sistema financiero! Mientras siga reinando Maquiavelo, nadie se preguntará por qué, aunque la crisis es financiera y que los financieros se han equivocado ya dos veces en la terapia griega y sean cada vez más ricos y más usureros y reacios a subvencionar con sus créditos proyectos ciudadanos. Grecia está condenada a endeudarse para pagar a sus acreedores, La deuda no dejará de crecer y Grecia de decrecer ¿Quién diablos pagará esa deuda? Nosotros.

Las cosas no pasarían así si tomáramos la mirada de Rousseau. El propio Fondo Monetaria Internacional lo ha proclamado así, el rescate griego es imposible en el planteamiento actual; todas las instituciones son muy conscientes, pero, por el momento, los que tenemos que pagar la cuenta, nos hemos dejado deprimir por el palo. No podemos permitírnoslo. Lo que nos dicen que es no es. No podemos deprimirnos, y la salida está ahí: el viraje de la UE en la deriva del asunto griego requiere un referéndum-