sábado, 5 de diciembre de 2015

Barlovento

Ayer tuve problemas para enviar el artículo por mi escaso acceso a Internet y la segunda entrevista de la cita a “ciegas” se vio afectada: ella  me esperaba a la una y yo necesitaba media hora más, para lograr enviar el artículo y ducharme. Su agenda no lo permitía, le venían los hijos a comer y piensan quedarse todo el puente… Cosas de mayores, por mucho que nos aferremos a Peter Pan.
El artículo ya ha salido, por cierto, en ambos medios Pincha en "La casa de mi tía y encabeza la columna de opinión de "Siglo XXI Mi auto estima está a salvo.

También lo de ayer me resultó positivo. Caminé hasta el fin del paseo de mi zona de playa y llegué hasta la terraza del Barlovento, Paseo Marítimo, 30.Ernesto de Pablos tiene un excelente equipo que ofrecía un menú que nos apetecía a Julen y a mí, que nos trató tan bien que nos hizo olvidar el rechazo que sufren las mascotas. Gracias, amigos, volveremos e invitaremos a la de la cita a ciegas, que desdeña los restaurantes, por la espera que le resulta insoportable y porque no ofrecen platos de “cuchara”. No es el caso en el Barlovento, este equipo tiene nervio y el cliente no está sometido a la tortura de la espera y en la oferta hay para todos los gustos, tomé de postre uno de nombre que no conocía. Sonaba sofisticado y lo era…, pero tenía un gusto profundo, de raíces, de horizontes que se pierden en el océano.