miércoles, 6 de enero de 2016

Nuestra cita de los miércoles

Ayer decidí suspender mi estancia en Cádiz y regresar a Asturias. Después de haberme pasado varias semanas a la espera del  “fin de fiestas” para la intervención a la que tengo que someterme; me ha venido la lucidez y pienso que es mejor volver y hacerlo en Oviedo.
Lo bueno de estas fiestas atormentadas, es que mis vivencias me han llevado a superar mi choque con “Vivo sin vivir en mí”. Ya casi tengo el capítulo de mi sexta  novela; es más fácil superarlo en una mente infantil, por aquello de que tiene una vida por delante. En mi caso es diferente, creo que lo he superado con la decisión de saber por qué he venido a este mundo, al margen del plazo. Aquí y ahora. Es cierto que estoy produciendo artículos en los que me implico en lo que nos está cayendo encima,  y que avanzo lentamente en la novela. También es cierto que estoy comunicando mucho más con la naturaleza ¡Qué paz me da la mar, en las cercanías de las murallas de Cortadura, que albergaban las últimas defensas de Cádiz!
También se han producido otras relaciones; el viaje de Onofre a Granada, se trata de un amigo mexicano que participaba en el proyecto de desarrollo local limpio, solidario e identitario del extinto grupo que fundé. Tras la extinción del grupo habíamos mantenido relaciones, pero no hablábamos del proyecto de una comunidad india del municipio de Zacatlán de las Manzanas. Ambos compartíamos un interés y una gran empatía con la comunidad. Fuimos, incluso sus huéspedes y mis recuerdos son maravillosos y dolorosos, porque todo se nos vino abajo.
El viaje a Granada estaba relacionado con la retoma del proyecto. No pudimos encontrar un momento para vernos, tenían la agenda demasiado cargada; para nada, porque la gestión resultó infructuosa. Lo bueno es que Onofre me ha invitado a unirme en la lucha por la supervivencia de esa comunidad que tanto aprecio. Ya hemos empezado a trabajar.