lunes, 8 de febrero de 2016

Mi artículo de hoy

El escándalo de los títeres
La detención de los titiriteros en los Carnavales de Madrid es una prueba más de que la caza de brujas necesita ser denunciada.
No es porque ya estemos acostumbrados a las tácticas de la Santísima Inquisición que debamos aceptar la detención de unos señores  porque han ofrecido  un escenario de “caza de brujas”. Es un escándalo.
También lo es la manera de presentar los hechos: padres que hubieran visto el cartel “Gora AlkA ETA” y que no hubieran visto que éste hubiera sido colocado sobre alguien que se quiere condenar; el ejecutor es muy astuto: la denuncia que se planteaban hacer los detenidos debe ser juzgada suficiente para acusarlos de “enaltecimiento del terrorismo”.
Otra cosa es la cuestión de la adecuación de los gastos que el Ayuntamiento destinó al espectáculo. Eso es harina de otro costal, lo que realmente interesa a unos ciudadanos atrapados entre los viejos y los nuevos poderes. Según la concejala de Cultura no se trataba del espectáculo que requerían los asistentes y no se había visionado previamente a su contratación. Es un fallo cuando los caudales son tan escasos y las demandas de los ciudadanos tan lacerantes.

Echo en falta una información objetiva sobre la gestión de los nuevos poderes locales y con el tumulto que montan los escándalos y con la falta de medidores objetivos que permitan certezas, estamos muy perdidos. Tiene que haber datos fiables ¿Por qué no los hay?