miércoles, 4 de mayo de 2016

Invitación a una cita diaria

A continuación el primer borrador del prologo de la obra breve que he mencionado. Desde que Raja esté preparado para ofreceros las imágenes, estas acompañaran mis textos, mientras tanto, cada día, te ofreceré un capítulo-

Hace muchas décadas que quería conocer Medina Sidonia. Tengo que reconocer que el origen de mi sana apetencia provenía del título de la Duquesa Roja, que, pese a ostentar el título hereditario más antiguo de la corona de Castilla y poseer por títulos tres grandezas de España, estaba en mi campo de batalla, el rojerío en el que ambos hemos envejecido, sin hacernos nunca mayores. Es la persona que siempre he querido conocer, pero nunca hemos coincidido, ambos somos trotamundos. Isabel, pese a ello se me ha mostrado en su obra. No creo que mis escritos le hayan llegado a ella, pero, con toda modestia, me encantaría conocer a su viuda, o al menos llegue a la última este mosaico de mi estancia en Medina Sidonia.
Yo he aprendido mucho de la Duquesa Roja. Me gustan los géneros de la crónica y de la historia y ella es una maestra en ambos. Yo no he tenido sus vivencias y sus archivos y he empezado a practicar la escritura creativa desde mi jubilación. Espero que me quede vida para cumplir mi asignatura pendiente. Lo que quería hacer de niño, pero no podía porque tenía que buscarme la vida Ahora no tengo que luchar por obtener los sexenios, otorgados por “méritos de investigación, que me daban dinero, solvencia y un poquito de autoestima. Era mi supervivencia, aunque me había prometido relajarme cuando lograra la plaza,
¿Por qué te cuento esto? ¡Respira! No se trata de contarte mi vida. Trato simplemente de explicarte mi perspectiva con la que llegué, el pasado 24 de abril. Sabía que la residencia de la duquesa estaba en Sanlúcar y que allí se encuentran los archivos, pero Isabel me había transmitido en sus escritos un cariño por Medina Sidonia. Por los espacios, no por los latifundios que la rodean. Por la gente y no por los “señoritos”. Veía un señorío sano, franco, cargado de mestizajes y castigado, pero bravo y leal.
Llegué muy cargado. Había pasado unos días con mi hermana, a mi paso por Madrid, en mi viaje desde Villaviciosa. Había dejado Villaviciosa muy deprimido; llevaba semanas muy flojas de escritura y esta es la mayor parte de comunicación. En Villaviciosa es muy difícil para mí comunicar más allá de los saludos o el excelente trato que recibo de mis proveedores. Es mi tierra de adopción, pero si puedo, pasaré los inviernos en Medina Sidonia.
Te lo cuento para que sepas cómo llegué; deprimido y obsesionado por la certeza con que mi hermana afirmo, Durante mi corta estancia en su domicilio, en mi viaje a Medina Sidonia. Defiende a capa y espada que los que hemos pasado la sententena no debemos asumir responsabilidades. Me pilló muy débil y me acojonó.
Todo cambio desde que llegué a Jerez, el 24 de abril, a las 14,30.
Hoy, cuatro de mayo, he pagado una semana más en el hotel Duque.
Eso es lo que te quiero contar. Lo que está pasando por mí, para alargar mi estancia en Medina Sidonia. Es algo que quiero compartir contigo. En lo que me quedaré, aún no lo sé, estoy muy a gusto, me he comprometido con mi amigo, el fotógrafo que aportará la imagen de mis breves escritos y que preparará una edición rústica, a que esté terminado en una semana. Tengo que mostrarme a mí mismo que los mayores de la sententena podemos asumir responsabilidades.
Es de bien nacidos ser agradecidos. En Medina Sidonia me he visto liberado de mis trabas y he sido muy bien acogido, quiero mostrar mi agradecimiento. También quiero rendir un homenaje a la duquesa Roja, que tanto me ha enseñado.

Quiero compartirlo contigo. ¡Estoy tan bien!