domingo, 27 de noviembre de 2016

Mi artículo de hoy

San Fidel
Sí es santo de mi devoción, pero,   pero se instaló en la “dictadura del proletariado”
Nadie puede negar  hechos  reconocidos por organismos internacionales: Cuba  puede sentirse orgullosa de muchas cosas, pero, el sistema  no funciona. Pondré algunos ejemplos: hay médicos pero no hay medicinas, instrumentales… No se puede utilizar el argumento del bloqueo: pese a la duración del mismo, los dirigentes no han encontrado las alternativas que demandan los ciudadan@s. Eso sí; hay un mercado negro, que se nutre de lo que le falta al Estado, léase corrupción.
En cuba se funciona con peso cubano, con convertible, con dólar USA o con otras divisas. Los ciudadan@s reciben sus salarios en pesos y con esta moneda tienen acceso a un racionamiento cada vez más escaso y por supuesto a los servicios públicos. Un detalle; en la propia  universidad se pueden adquirir otros alimentos que los incomibles menús del restaurant  que acepta pesos cubanos, pero hay que pagar en convertible o en divisa. Recuerdo el dolor que sentía un camarada consecuente al marginar a sus hijos, porque sus pesos no permitían que estos  alternaran, porque todas las bebidas se pagaban en convertibles o divisas.
Tendría muchas más cosas que contar de mis estancias en universidades cubanas, a las que volvía cuantas veces podía, en los acuerdos que estas tenían con la mía. Era un poco mi “patria prometida” y lamento que con  la jubilación, mis posibilidades merman.
Soy marxista y considero  que Fidel ha tenido grandes logros en la materia, pero esa dictadura del proletariado que trabajaron con tanto tesón y con el privilegio de poder conocer datos de una época en la que se forjaba la III República francesa, la Comuna , las luchas entre Francia y Prusia  y la alianza de estas  para aplastar el primer brote de revolución proletaria, la Comuna.
Marx y Engels proclamaron que ésta no tenía instrumentos para crear una dictadura del proletarido; Thiers y Bismarck sí los tenían para aplastar aquella.
Es , asimismo, una asignatura pendiente de la revolución cubana, como lo es para la de los regímenes que han intentado la revolución proletaria y para los que queremos arrebatar el poder a los mercaderes.
No soy pesimista, no: hay connatos , los nuevos poderes.