martes, 28 de febrero de 2017

Nuestra cita cotidiana

Nímesis
Esta mañana lo tenía todo preparado para ir a Villajoiosa. Antes me proponía hacer la primera corrección del texto y dejarlo preparado para añadir mi nueva vivencia.
El ordenador se ha vuelto loco, poseído por una némesis que distorsionaba cualquier intento; necesitaba, con urgencia un/a exorcista.
No era mi caso. Estaba muy contrariado, eso sí y lamentablemente dependo de la máquina.
Me he pasado horas tratando de encontrar solución, oía las carcajadas de un Mr. Hyde y hasta incluso éste me transmitía su inmenso placer en su sonoro innecesario frotar de manos.
_   Estoy en el 98 de Apartamentos Concorde de la alicantina playa de san Juan. Tan protegido que he logrado empezar a recuperar espacio que me has ido quitando. No pienso dar un paso atrás…
Lo pensaba, no lo verbalizaba. Habría gritado, cosa mal vista en los Apartamentos Concorde.
Mi mente lo sostenía con acero, del que se fundía en Amezketa, el barrio donde nací. En el fondo cuando puse Amezketak a mi café cultural. Pensaba en fuego, en hierro, en nieblas y en brujas.
Esa ha sido mi lanza. Fracasé en mi negocio pero la llama ha sido avivada en esta catarsis. No he vuelto a pisar ese local que mis manos y mi mente crearon con tanto esfuerzo y sueño.
Era bonito y lleno de vida. Lo que rompió ya está roto; estoy recogiendo mis pedacitos y veo, en la cima, un caballo blanco, que pace en su espacio, sin sentirse molesto por las actividades que le rodean. Se llama Azkatasuna, traducido al castellano: Libertad.
He tenido que pasar un buen rato hablando con autómatas hasta que he logrado comunicar con un técnico, en el fondo, un humanoide que cobra nómina, cuestión que lo pone más difícil, porque las máquinas controlan el número de casos resueltos satisfactoriamente para la clientela.
No sé por qué le ha costado tanto comprender que necesitaba una limpieza, la que ofrece el seguro. Creo que Mr. Hyde se niega a ver mis avances; en todo caso me lo ha puesto muy duro.
He conseguido, sin embargo, escuchar la llamada del tranvía e irme a Villajoiosa, con la certeza de que mientras tanto se ocuparía, por control remoto, de exorcizar el ordenador.
Tenía que seguir la catarsis y la última implica que hoy, como he hecho cada día, te contaría el relato de mi proceso.
Aquí lo tienes; Mr. Hyde, las máquinas, los humanoides y las cuestas no me han impedido llegar al restaurante La Caravelle, al final de la playa.
Necesitaba, evidentemente, templar mejor mi incipiente acero y mirar a Azkatasuna, que llevaba tantos años esquivando. Lo he visto corretear y rumiar de lo que queda sin construir en colinas pedregosas y áridas.
También en una playa interminable que se impone desde que ha iniciado mi trayecto en el tranvía.
En esta visión todo se une en la terraza del 98. Y así ha sido en la terraza del Caravelle, la brisa me acariciaba y me ha traído a Cádiz. No he conseguido la manzanilla a la vieja usanza que conserva El Chiclanero de Medina Sidonia. Tampoco había aceitunas, también de la vieja usanza, no me gustan las embudas. He conseguido un Fino y una excelente tapa compuesta de garbanzos triturados, mezclados con salmón y algo más que daba exquisitez, obsequio de la casa.
Después he tomado arroz cremoso con pato y he terminado con atún rojo poco hecho. Me han invitado al postre, piña natural acertadamente troceada, acompañada de helado casero.
Hacía mucho tiempo que Julen y yo no habíamos comido tan bien y saboreado tan acertadas combinaciones. El/la cociner@ tiene recursos y le pone empeño.
Lo mejor es que se ha captado mi satisfacción. Estaba sentado, al lado mío su madre, bueno, sentada no ha estado mucho; tenía muy claro lo que tenía que hacer y cuando. De pronto, se ha acercado a mi mesa y me ha pedido permiso para sentarse. Se lo he dado gustosamente.
_   Perdone, aunque creo que podemos tutearnos. Se me cae la baba cuando tengo el privilegio de ver el aprecio del esfuerzo de mi hijo _Discretamente indica a un camarero su deseo que el “hacedor” se presente a recoger su palma.
Todo va tan rápido que solamente le da tiempo que en la formación participaron Arguiñano  su hermana.
No sé cómo habría reaccionado si el humanoide no hubiera resuelto la “posesión”; no es el caso, pero creo que la nueva prueba era un requerimiento para admirar la cabalgadura decidida de Azkatasuna.
¿Cómo no comentarte que en Villajoiosa se celebra entre el tres y el doce la 17e Mostra Cuina marinera? El menú degustación de La Caravelle me ha seducido, yo estaré allí.

Relincha conmigo, Azkatasuna cabalga decidido por las colinas pedrizas y áridas que quedan en la costa alicantina; he publicado mi capítulo hoy ¿Quién nos impedirá recuperar nuestros sitios?