jueves, 2 de marzo de 2017

Nuestra cita cotidia

Las tentaciones

Si la Iglesia y el Antiguo Testamento me inspiran horror, aprecio el personaje de Cristo, el que la Iglesia no nos deja interpretar.
Ayer Mr. Hyde se alió con el diablo para someterme a tortura similar a la que describe Mateo:1-11.
Se apropiaron de mi ordenador. Tenía que cargar con él en búsqueda de un técnico que pudiera repararlo. En la administración de Apartamentos Concorde solamente podían ayudarme indicándome uno que tiene su taller a unos diez minutos a pie. Hacía calor y Julen cuando voy cargado tire con más saña. Me siento demasiado viejo para tanto esfuerzo. Estaba cerrado. Necesitaba encontrar otro. La tranquilidad invernal de Playa de San Juan se pasó al enemigo.
Bueno, en la rabia que tengo dentro de las tripas, porque me encontré ciudadanas de otros territorios del Planeta, que viejas como yo, han encontrado su tierra de adopción en los entornos.
Comprendían pero no compartían mi agobio:
_Casi todos los apartamentos de los edificios que nos rodean están a tome en verano, esto antes eran huertas: se ha construido una ciudad para el verano…
Aprovecho para recodar los recortes y que si no se crea tejido industrial alternativo estamos condenados a sufrirlos.
No es que mis interlocutoras pasaran del tema; fueron muy amables y trataron de ayudarme en recuperar mi herramienta. Lo que pasaba es que ellas estaban tratando de arreglar sus mundos.
Con las múltiples y amables ayudas para encontrar un técnico, di varias vueltas en el trayecto Concorde La Fontana. No era consciente, simplemente emprendía el camino que se me indicaba y carezco del mínimo sentido de orientación y era el “eterno regreso” al técnico cerrado, casualmente ayer.
El calor, el ordenador y los tirones del Julen podían con””migo.
Eché los diablos del cuerpo con todos los tacos que conozco y son muchos. Recuerda que me llamaban “cascarrabias”
Se resistieron lo suyo y no se recataron en hacerse oír y en ofender.
La calma con la que se me respondió tenía más empatía que indicios de sentir ofensa. Mi rabia por fallarte se fundió en la calma.
Fue entonces cuando me encontré frente a la agencia de viajes Zafiro Tours. Pensé en sacar mi billete de vuelta, programado para el próximo 10. Felizmente que tomé la decisión: conocí a Belén:  me consiguió una buena plaza, con sitio para colocar la bolsa en que tiene que viajar Julen, pese a que casi todas las plazas estaban vendidas, y algo más. Me consiguió un técnico que ayer mismo se metió en mi ordenador y ha sacado los diablos de los que estaba preñada mi herramienta.

¿Hay algo más bonito que poder estar en mi cita contigo aunque sea con un día de retraso?