lunes, 29 de febrero de 2016
domingo, 28 de febrero de 2016
Mi artículo de hoy
Así habló
Zaratustra
El profeta
de Nietzsche me parece un buen intérprete de la miseria del poder que nos
sirven, en España y en todas partes. Estoy muy preocupado por la formación de
gobierno. Me preocupa aún más que la miseria del relato que se nos ofrece sea
tan idéntica en la proliferación, como lo podemos observar en los escenarios
relacionados con la corrupción, con las elecciones USA o, este mismo sábado, en el marco de la
inauguración del Salón de la Agricultura. Pongo este último caso en boca de
Zaratustra.
No ha sido
Hollande el primer presidente francés que ha sido testigo y víctima de la
cólera de los agricultores y ganaderos franceses y tampoco es ésta la primera
ocasión en que la sufre. Hace ya unos cuantos años que en Francia y en muchos
otros Estados miembros de la UE, los perceptores de las ayudas de la Política
Agraria Común se quejan de la escasa eficacia de ésta y por otra parte, la
misma no ha cumplido otros objetivos como es el caso del desarrollo local, de
la mejora de la calidad, del cuidado del medioambiente, de la preservación de
la identidad…
Uno se
pregunta cuáles son los resultados de una PAC que ha acaparado una gran parte
de los presupuestos de la UE: 73% en 1985, 39% en el presupuesto 2014/2020.
Necesitamos
a Zaratustra para explicárnoslo, porque el discurso del poder es muy miserable.
Tras insultar, zarandeado y descalificar
a Hollande, los insurgentes desmontaron
las instalaciones institucionales y han continuado su Salón.
Las
respuestas del presidente fueron patéticas: escucha la angustia de los gritos,
considera que éstos expresan un grave problema y prefiere que estas cosas se
queden en casa.
¿Qué hace
falta para acallar los discursos de la miseria cuando éstos asumen la
incapacidad de sus proyectos para resolver los problemas que sufrimos y cuando
éstos, por el contrario, se agravan? También debemos fijarnos en los objetivos
cumplidos, porque muchos de estos tienen efectos muy perjudiciales.
Recurro a
Zaratustra porque le considero un experto para desmontar las miserias del
discurso del poder que nos están contando. Y por la actitud de los campesinos
que echaron al gobierno y asumieron ellos mismos la continuación del Salón.
jueves, 25 de febrero de 2016
El capítulo de ayer
El afro
No me gustan
los eufemismos, pero mi patrón ya se ha apropiado de mi negritud y yo, a fin de
cuentas, soy el criado, aunque me pagan en “negro”. Por lo demás, no tengo
queja alguna, salvo que sigo siendo un “sin papeles” y por tanto, condenado a servir
a estos señores, quizá durante toda la eternidad; de algo tengo que vivir, digo
yo.
Para Ana era
muy malo, a juzgar por cómo me trataba, pero José me blanqueaba con sus
bendiciones, porque mis traducciones facturan suficiente como para tranquilizar
a Hacienda y su pareja ya no puede hacerle sentir culpable, por la liberación
de la sobrecarga que le había sido impuesta.
Yo comprendo
a todo el mundo y me basta con estar muy bien pagado, aunque sea en negro y me
gusta mi trabajo. Tengo cuatro lenguas maternas: el inglés, el francés, el
castellano y el Wólof y me gusta plantearme la vida en las cuatro; no puedo
hacerlo en una de ellas por separado.
Eso sí,
empiezo por la de mi estirpe, las raíces que mi existencia no me ha permitido
conservar, porque era marxista leninista en los 60s. Sí, viví la movida del 68
cuando hacía mis estudios de Sociología en la Universidad de Lille y como
castigo perdí los papeles, negados por la embajada de Senegal y sin poder
renovar mi residencia, como estudiante en Francia; por falta de los mismos.
Era una
situación kafkiana; para matricularme en la universidad necesitaba tener la
carta de residencia y para obtener la última necesitaba estar matriculado. En
mi caso, era becario de un gobierno que renegaba de mí.
Nadie
comprende que no se me acuerde el derecho de asilo. Yo sí; no se pueden encontrar argumentos para
proteger a alguien contra Léopold Sédar Senghor, el primer presidente de
Senegal, que mantuvo el poder hasta 1980. No solamente era un héroe para los
senegaleses que lucharon por la independencia, sino uno de los pilares de la
“negritude” que dio voz y dignidad a los negros, en la literatura universal.
Para mí
mismo es difícil encontrar argumentos; admiro a un negro que entró en la
Academia Francesa y hasta en el gobierno de la metrópoli; nuestra voz en el
proceso de descolonización. Era amigo de Pompidou, altamente respetado por de
Gaulle y, al mismo tiempo, el héroe de los independentistas senegaleses.
Léopold
Sédar Senghor era un lujo para Senegal y, sin lugar a dudas; soñaba con la
unión de las colonias que ayudó a independizar, y formó parte de los “no
alineados”. Tengo y tenía entonces, un gran aprecio por su obra, pero también
temblaba y los hechos me han dado la razón, porque el proyecto era muy
dependiente de su creador y del mismo solamente perviviría lo que interesaba a
la metrópoli: la francofonía y los privilegios de la alianza con sus ex
colonias para la explotación de los grandes recursos de las mismas.
De hecho, mi
interés por Senegal terminó con la presidencia de Shenghor, como si no hubiera
negros que merecieran el respeto de los blancos. No los hay porque no nos dejan.
Bueno ya me he presentado; un negro, sin papeles, que trabaja, en negro, para la puta y el negro. Como he explicado, fui contratado
por José para minimizar el victimismo de Ana; yo me encargaría de las
traducciones y ella no podría continuar su cansino quejido.
No es de
extrañar que no recibiera una gran bienvenida por la señora. Lo que no estaba
previsto es que fuera ella quien descubriera que mi papel podría ser aún mayor.
La locura
que estaba viviendo José no era obra para un solo negro y la negritud
teóricamente no existe en el caso, y por
tanto no se puede recurrir a especialistas. En las conversaciones que tuvimos
por motivo de trabajo; Ana se empeñó en seguir haciendo su parte, pese al
enorme tiempo que tenía que dedicar a lo que yo podía traducir en menos de
media hora, ella descubrió dos cosas: que ya no estaba tan sola y que tenía
capacidad para ayudar a José para aligerar la losa que le aplasta.
Reconozco
que yo también aprecio estas conversaciones; creo que son algo más que un
remedio a mi soledad, que me comprende y que la comprendo. Nadie puede
extrañarse de la actitud de José que tiene que aguantarse las ganas de
enterarse de lo que hablamos. No puede quitarse los cascos y cada vez se pierde
más cosas; porque Ana y yo estamos sobrados de tiempo y no nos privamos de
aprovecharlo.
Ana
aprovechó la visita de Brigitte para invitarme. José tenía que quitarse los cascos durante la
cena, al menos; era su invitada. Para entonces ya estaba convencido de que José
tenía que escucharme y que ya sabía yo
lo que me convenía.
En efecto,
necesito trabajar y mostrar a los blancos que sé hacerlo mejor que ellos,
aunque sea en negro, pero muy bien pagado. Asistiré a la cena, como a un
mercado, para venderme.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Nuestra cita de los miércoles
Hoy me toca
contaros mi vida, aunque tenía preparado el “Afro”, pero me siento capaz de “volver
al lugar del crimen, que he tratado de evitar, porque he vivido una pesadilla
desde el 10 de diciembre, cuando la analítica detectó un subidón de PSA y el
urólogo decretó una biopsia que se haría “después de fiestas”. No tenía otro
remedio que la espera y tratar de digerir la angustia que la noticia me
produjo, puesto que mi padre y mi hermano murieron, con mucho sufrimiento, de
cáncer de próstata con metástasis. El cáncer, lo tengo, puede ser una simple
anécdota cuya terapia me anunció ayer el urólogo, un tratamiento de pastillas e
inyecciones semestrales, que he empezado hoy. Me quedan las pruebas para
detectar potenciales metástasis, con escasas probabilidades dado que el tumor
está localizado y afecta a una parte de la próstata.
Me siento
más tranquilo, pero he tenido que esperar más de dos meses para que me hagan la
biopsia; en Cádiz por “las fiestas” y en Oviedo, porque el urólogo me mandó
repetir todas las pruebas. De nuevo, todo va bien, excepto el índice de PSA que
no para de subir y la subida requiere una biopsia. Se sabía desde mi primera
visita, el 13 de enero, tras comprobar que las “fiestas" de Cádiz son
demasiado largas para mi angustia.
Podríamos
esperar una sociedad consciente del crecimiento de la angustia en la que nos
toca vivir. Sin embargo no podemos considerar que minimizarla sea un objetivo,
pese a que una biopsia de próstata sea un mero trámite, que se hace en ambulatorio,
sin anestesia y no es, para nada, traumático. En Cádiz se lo planteaban en
quirófano, anestesia y toda la parafernalia, y claro, las fiestas… En Oviedo se
planteaban las facturas de la repetición de las pruebas y yo…
He pasado mucha
angustia pero sabía lo que hay, esperar. Creo que ha sido un buen ejercicio:
duro, pero bueno. En este blog podréis comprobar que soy viejo, pero no mayor.
He mantenido una gran producción y ha subido considerablemente el número de mis
visitas. Gracias, amigo-a. He descubierto que soy mucho más fuerte de lo que
creía y me hace esperar que la naturaleza humana tiene recursos para navegar
donde nos toque.
No lo
haremos haciéndonos mayores, sino navegando a lo nuestro y encontrando cada día
avances. Cada día he encontrado razones para mostrar mi agradecimiento por un
pasito.
Creo que ya
estoy preparado para confrontarme a la educación de la heroína de mi 6ª novela
con el “Vivo sin vivir en mí, de Santa Teresa. Gracias amiga, amigo, que has
minimizado mi angustia con tu visita-
martes, 23 de febrero de 2016
lunes, 22 de febrero de 2016
Mi artículo de hoy
Apolo y Dionisio
No tengo al alcance El
principio de la tragedia, a fin de cuentas, la única obra que tenía de
Nietzsche. Tampoco es mi intención filosofar. Mantengo muy vivo el sentimiento
de la lucha a muerte entre un Apolo que perdía su dogma, “autóritas”, pero que
imponía su “potestas” y un Dionisio, que surgía de los efectos del impacto de esta degradación en las “tripas” de los
ciudadanos.
He vivido este recuerdo en varias etapas de mi vida; la
publicación de la obra en un círculo de
filólogos fue una provocación que he compartido, con mis publicaciones, con
menos éxito... Los filólogos se identifican con el Oráculo de Delfos, tan
denunciado por Dionisio y en todo caso, tan poco sensibles a la visceralidad de
éste. La movida para formar gobierno en España tras las elecciones del 20D está
en esta guerra.
Hay, en efecto, un
Apolo: el que representan los partidos del “orden”: PP, PSOE y Ciudadanos. Hay
un Dionisio, el que representan los partidos del “desorden”, el resto de los
aspirantes a gobernarnos.
Apolo no tiene claro, en la “tragedia” de Nietzsche, el
mantenimiento del “dogma” y Dionisio tiene este argumento, sobre todo cuando
está servido el espectáculo de la corrupción, de la descomposición y las
amenazas a la cotidianidad de los ciudadanos.
En tiempos de Nietzsche había otros escenarios, pero con
efectos similares en la concepción de la obra. Hay momentos en que Dionisio
tiene más audiencia que Apolo, pero el último conserva “potestas”.
Nietzsche considera que los filósofos se cargaron la
tragedia y que nos condenaron al eterno retorno de las batallas entre Apolo y
Dionisio, precisamente, por los mantenedores del discurso de la descomposición del
“autóritas”.
Es cierto, ahí estamos; como si no fuéramos conscientes de
que la corrupción es la causa de los recortes y del aumento de la deuda y de
que el discursos de Apolo y el oráculo de Delfos, nos la auguran aún más cruda.
Cierto que el nihilismo de Nietzsche lo pinta muy negro. Le
tocó el surgimiento de Prusia. A
nosotros nos toca la Merkel; pero yo no soy tan escéptico como él. Pienso que
la voz de Dionisio es lo suficientemente potente como para poder acallar al oráculo
de Delfos y que el mito del eterno retorno es un mito. Me gustaría que los que
sientan a las mesas para hablar del gobierno lo tuvieran en cuenta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Hoy quiero hacer un capítulo de agradecimientos Gonzalo Viera ha tenido el detalle de poner el comentario que puedes leer a continuación...
-
Tendremos que esperar que Iris vuelva a casa para poder disfrutar de sus aportaciones al blog.; pese al cambio de código, se le deniega la...