Radio de los 60s

martes, 25 de septiembre de 2018

Carlos III:EL INSPERADO. La forja de un rey




La forja de un rey



Palermo, 1734

—¿Por qué me hiciste creer que el cardenal Fleury era tu tutor por correspondencia?

El rey de las Dos Sicilias ya no era el niño asustado al que estaba destinada la leche de los pechos de mi difunta madre.

—Su Majestad vuestra madre recibió confirmación dos semanas después de que yo lo anunciara.
—Pero…

No hacía falta que mi interlocutor continuara.

Se tomó tanto tiempo para contar vaguedades que me dio tiempo y motivo para pensar mi respuesta.
Sabía que la intrigante consorte no le había informado de sus pesquisas, entre otras cosas, porque cuando yo me agarré al Abad, como llamaban cariñosamente al ministro de hecho de Luis XV. Era la única tabla de  salvación que  estaba tramando  con Austria su Majestad Católica, con la firma de los tratados del 30 de abril y del 1 de mayo de 1725. 

Madre me los había hecho memorizar, como ejercicio de mala fe por las dos partes, y para que aprendiera a desmontar entuertos.

El cardenal Fleury, cuyo gobierno se obstinaba en defender la paz, no estaba dispuesto a sacrificar a Francia, perjudicada por las concesiones que había hecho la Farnesio al emperador de Austria, Carlos VI, en materia de comercio con las colonias ultramarinas españolas. Lo mismo ocurrió con su homólogo inglés Walpole.

Ambos no hicieron esperar mucho su respuesta ; el 3 de septiembre, firmaron una alianza militar en Herrenhausen, a la que se unieron los otros perjudicados por las ambiciones de la consorte española: Holanda y Prusia y los aliados de los firmantes.

Las locuras que cometió la Farnesio para obtener coronas para sus hijos estaban arruinando España, aún más que lo hicieran las luchas entre la madre, la esposa y el hermanastro bastardo reconocido   de Carlos II…

Fleury y Wallpole no estaban dispuestos a permitir que la pólvora incendiase, una vez más a  Europa.

La reina, aquel día que ha marcado mi orfandad, necesitaba a Fleury, mi supuesto tutor por correspondencia, y tuvo pronta confirmación de la certeza de mi afirmación.
Así quedó claro cuando la imprudente consorte cambió de bando y firmó el Tratado de Sevilla, el 9 de noviembre de 1729: Francia, Inglaterra y España en nombre de la paz y de la amistad, se comprometían a la defensa mutua.

La Farnesio aprovechó el tratado para minimizar los impedimentos que ponía su precedente aliado a la toma de posesión del príncipe Carlos del ducado de Parma y del archiducado de Toscana.

Para entonces mi correspondencia con el cardenal era lo suficientemente fluida y segura como para que aquél me considerase agente de su confianza y se asegurara  de   mi supervivencia, educación  y cercanía con el infante.

—¿Por qué insistió tanto el cardenal en que me acompañaras a Italia?
La pregunta me pilló de sorpresa. Se diría que mi real interlocutor se acercaba al blanco. ¿Me había descubierto?
—Hace tiempo que vuestra Majestad hubiera estado al corriente de mis relaciones con el primer ministro francés si no hubiera sido alejado, como fui, de vuestra compañía, desde aquel fatídico día en el que perdí a mi madre.

El rey de las Dos Sicilias guardó un silencio que quería ocultar su pesar. Aquel que sentí cuando se llevaron a París a su querida hermanita, Mariana Victoria, a sus cuatro añitos, como prometida de Luis XV, en 1721.

—Gracias, amigo. Yo no te había olvidado. De hecho he seguido muy de cerca tus andaduras…
Su majestad tenía dificultades para callar las presiones a las que estaba sometido.
Reunió fuerzas para preguntar.

—¿Cómo te las has arreglado para que tu correspondencia escape a la censura y para facilitar que mis “guardianes” me hicieran llegar tus mensajes?
—Intuyo que su majestad me ha hecho llamar por otra razón.
Me atreví a insinuar.

lunes, 24 de septiembre de 2018

CARLOS III: EL INESPERADO . Las intrigas del Regente y de la Farnesio



   Las intrigas del Regente y de la Farnesio


Antes veía poco a madre; lo suficiente para dejar bien clarita mi misión. No necesitaba someterme a examen alguno.

Ella sabía lo que yo hacía en cada momento. Era como Dios, que dicen que es todo ojos y oídos.
“Pero carece de corazón”. Me corregía, siempre madre.
Ella sigue estando y yo aprovecho mis ratos libres para mantener el contacto con ella.

—La consorte solamente tuvo que atizar las ascuas de la megalomanía de un rey disminuido para avivar la guerra en una Europa que necesitaba la paz para curar sangrantes heridas.

¡Madre me había insistido tanto y con tanto detalle  sobre las víctimas que produjo el choque entre dos egos  activado por una intrigante!

—El Regente es el más inteligente.
Decía, convencida, y añadía:
—Nada que ver con las facultades de su madre, claro.
Ya me había trasmitido los mensajes provenientes de la Palatina y de la Maintenon,  que había quemado, tras memorizar.
Era la única, manera de burlar la férrea censura que ejercía la Farnesio
Imaginando a mi madre fallecida, aproveché su silencio para indicar que la última no se quedaba manca.
—Así es.
Me dijo, para añadir, con amargura:
—Luis XIV no era Felipe V o la Maintenon la Farnesio. Francia no es España. El REY SOL creó un estado, su nieto empeoró las instituciones españolas y, finalmente, el Regente llegó a poner en peligro el territorio que tenía la misión de custodiar.
— ¿Y la Palatina?
Me atreví a preguntar.
—Debo todo a esa mujer, pero temo que habría tomado las mismas decisiones que su hijo en esta materia. Felipe V era el cabecilla en la sombra del Partido Devoto, en el que estaban los bastardos legitimados de Luis XIV. Montaban la marimorena.
—Te había entendido que el primero que atacó fue el Regente con las Triple (Inglaterra, Francia y Provincias Unidas, contra  España: 1617)  y Quádriple ( las mismas más Austria (1718)  Alianzas.
—Pensaba haberte explicado que eso ocurrió en respuesta a la provocación de la Farnesio, con la toma de Cerdeña y de Sicilia.
—Sí, pero esas alianzas se quedaron en papel mojado hasta la activación de la guerra, por el Regente, en 1719.
—Después del ataque del Partido Devoto, financiado y activado por la embajada de España, la Conspiración de Cellamare (1718), que estuvo a punto de tumbar al Regente y de la activación, por los mismos socios, de una revolución en Bretaña, en 1719.
—Comprendo
Madre sabía que lo había hecho y continuó.
.—Estos pájaros volvieron a anteponer sus intereses con el pacto de alianza de defensa mutua (1721) y el compromiso matrimonial de Luis XV con la infanta María Ana, Victoria (4 años), así como del matrimonio del príncipe de Asturias con la hija del Regente y el del infante Carlos, con Filipa-
De sobra conocía esos hechos. ¿Por qué me lo recordaba madre? Captó mi pregunta.
—Tienes que conservar en tu memoria viva la irresponsabilidad de esa gentuza. Sentencian millones de muertes y deciden sobre las vidas del resto por el atavismo de la ambición de poder que les aplasta a ellos mismos.
Así lo habíamos vivido en nuestras carnes con la consorte hija del Regente, con la entrega de la dulcemente tierna, infanta María Ana Victoria, que nos fue arrebatada a sus tres añitos, y después devuelta por razones de Estado.
Nunca he visto un impacto tan brutal como el que vivieron la niña y un infante prometido a otra hija del infante.
Sentí un escalofrío.

Madre me limpio la frente del frío y pegajoso sudor.
—Esa gente lo lleva en las vísceras desde que empiezan a germinar en el vientre de sus madres…
—¿Y yo?
Me atreví a interrumpir.
—¿Por qué fuiste engendrado para amamantar al infante?
Madre me dejó tiempo de  pensar
Su mirada no pedía respuesta y dejaba claro que ella tenía más cosas que decir.
—No fuiste concebido para acumular poder sino para humanizar el que nos imponen.
—Una especie de “Mesías” sin la intervención del “Espíritu Santo, ya…
Madre no estaba irritada por mi respuesta. Se disculpó
—Tenía que haberte preguntado si querías hacerlo, cierto.
Se interrumpió unos segundos.
—Hice como ellas y ellos, te impuse el papel que necesitaban mis planes.
Me acerqué para besarla. Su cara se alejó, como acostumbraba en mis reiterados intentos.
—Me siento muy orgulloso de que se me haya puesto en el lugar donde puedo llevar a cabo la misión para la que se me ha preparado tan acertadamente.
Madre me hizo una tierna caricia.
—¡Tenemos que hacer de ese chico un buen gobernante!

domingo, 23 de septiembre de 2018

CARLOSIII: EL INESPERADO La revisión del Tratado de Utrecht



La revisión del Tratado de Utrecht.


No era mera pretensión por mi parte invocar al cardenal designado por el regente como tutor  del rey niño Luis XV.

La Palatina se encargó de hilvanar y su hijo, el regente, heredó de los agentes de su madre en la corte española, madre era la protegida de Madame y, como tal tuvo acceso al cardenal.

No era cierto que éste fuera mi tutor por correspondencia, si estaba al corriente de mi existencia y de mis circunstancias.

De hecho, así se lo hizo saber a la reina poco después de aquel fatídico día en que tuve que abandonar a una madre agonizante por orden de Su Majestad Católica.
Madre lo había dejado todo atado y bien atado. Me bastó hacer llegar un mensaje a la persona que Luis XV consideraba como un padre, como  un amigo y como un buen gobernante, de hecho, este hombre, pese a su edad, llevó el timón de Francia hasta su muerte, para que el cardenal corroborara mis mentirijillas en las condolencias por la muerte de madre que me hizo llegar de forma que la misiva fuera interceptada por la censura de la Farnesio.

¡Madre no me había dejado solo en este mundo!
La reina, cegada por la ambición de dejar a sus hijos bien situados, necesitaba lograr la revisión del Tratado de Utrecht, al objeto de recuperar los territorios que destinaba a sus hij@s.

fueron varios, que se sucedieron entre 1713 y 1715 y que ponían fin a la GUERRA DE SUCCESIÓN A LA CORONA ESPAÑOLA.

Madre estaba furiosa .

—Esta pájara —Decía, terriblemente irritada—está prendiendo fuego a la mecha de una pólvora que terminará por explotarnos en las narices.
¡Había costado tanto poner fin a una sangría de vidas y subsistencias que diezmó la población europea!
Así, en noviembre de 1717, el primer ministro, Alberoni, decidió la ocupación de Sicilia y  de Cerdeña, lo consiguió con un recurso a una armada que el reino necesitaba para defender el tráfico marítimo con sus territorios en el nuevo continente.
Las locuras de la Farnesio consiguieron la cuádruple Alianza, y para colmo, el seis de enero de 1719, Francia se mete de lleno por las intrigas de Felipe V y del Regente.

Luis XV era un niño débil; si desapareciera, ambos esperaban ganar.

España perdió la guerra contra una Europa más unida que nunca. Se firmó la paz de La Haya, el 20 de diciembre de 1720, la Farnesio la retasó todo lo que pudo, pese a la acumulación de pérdidas, puesto que las condiciones de retirada de los territorios conquistados y la retirada de su ministro, Alberoni . la incomodaban.

Tuvo que ceder, el 5 de diciembre de 1719 a la desposesión  y expulsión del cardenal, pero resistió hasta que logró que se reconociera el derecho de su primogénito Carlos, al heredar los ducados de Parma y de Plasencia,  y la Toscana,  que le correspondían  a ella en el momento del fallecimiento de titular sin descendencia.

sábado, 22 de septiembre de 2018

CARLOS III: EL INESPERADO - La Fanersio II





  La Farnesio II


Mi hijo sufre por el peso que nos impone nuestro nacimiento.

Me anunció  Su Majestad mientras machacaba con esmero algo oculto a mi vista.
Me sentí muy intimidado. Hasta ese momento yo solamente tenía derecho a escuchar lo que la reina decía al príncipe y madre era la intermediaria.
A rey muerto, rey puesto y pese a mi minoría, carecía de derecho a regencia o a duelo.

En efecto, el príncipe estaba muy afectado por el cruel destino que se había impuesto a su hermana, María Ana, prometida al niño rey, bajo la regencia del duque de Orleans, que gobernó con el nombre de Luis XV, cuando ya la princesita había sido devuelta a España, por ser demasiado joven para saciar las apetencias sexuales de un rey necesitado de formación en la materia e influido por la lujuria de la corte del regente,  y para dar herederos.

También el príncipe había sufrido el espectáculo de los efectos de aquella mientras había reinado su hermanastro Luis I (1724), en la personalidad de la reina Luisa Isabel de Orlaens, nieta de la Palatina, e hija del Regente.

Esta pobre niña escandalizó, desde su llegada, a toda la corte, pese a que la última estaba ya curada de espantos con las “locuras” de Felipe V.
El príncipe había sido prometido a una hermana menor de la “escandalosa”. Felizmente todo había terminado en proyecto.

La reina parecía esperar una respuesta mientras se ocupaba, con más atención de la que otorgaba a sus brebajes.

¿Los que había utilizado para envenenar a madre?
Ignoro de donde me salió una respuesta a la que me agarré como única tabla de salvación:

—Madre me ha hecho leer toda su correspondencia con el cardenal de Fleury y ha hecho de él mi maestro; soy un discípulo altamente apreciado.
—¡Quiero leer inmediatamente esa correspondencia!
Su Majestad católica se  fijó en mí más que en sus tareas.
—No puedo, ya no están a mi alcance. Madre destruía todo desde que yo lo había asimilado y memorizado.
—¿Cómo no me han llegado esos documentos?
—Madre me ha adiestrado para evitarlo.
No intentaba declarar la guerra. Solamente quería salvarme, ahora que habían fallecido la Maintenon, la Palatina, el regente y Luis XIV

viernes, 21 de septiembre de 2018

CARLOS III:EL INESPERADO -La Farnesio


  
                   La Farnesio

Estaba muy asustado.
Sentía que ese retoque que se estaba aplicando madre, pese a la excelencia del resultado, era el último.
Tenía que comunicarme algo y le quedaba, apenas, un chorrito de vida.

—La reina está muy bien asesorada por Alberoni y centran su política internacional en los territorios italianos; los que España perdió, por el Tratado de Utrecht, en 1713, los que ella pensaba transmitir a su primogénito, Carlos, como heredera certera del ducado de Toscana y los que pretendía arrebatar a Saboya.

—Me queda claro, madre, recuerda que lo hablamos cuando te comenté lo que había escuchado en el laboratorio de la reina; indicaba al príncipe que le dejaría un legado mayor a el que podía transmitir. Recordaste que las políticas de la reina estaban encaminadas a atribuir a su hijo los territorios que conquistaban en nombre de una corona española que deberían heredar sus hermanastros. Alberoni y la Farnesio han metido España en batallas que carecen de objetivos españoles y que contrarían a Francia…
Madre afirmaba con cada vez mayor debilidad. 
Descansaba para recuperar unas fuerzas que necesitaba para  dejarme clara mi misión.

—Tienes que lograr que el príncipe sea un buen rey, gobierne donde gobierne. Espero  que  en España, ¿no ves cómo van muriendo los hermanastros?
Agarré la fría mano que pronto me dejaría huérfano.
Quería ahorrar esfuerzos.
Ya no tenía alientos.
Pero, antes de que exhalara su alma lanzó un grito.
—Han muerto nuestros apoyos, te dejo blindado con la Farnesio. Has sabido ganarte al príncipe. Haz creer a la reina que eres su agente y utiliza tus excelentes relaciones  con el príncipe para hacer de él un buen gobernante. Ahora vete. Quiero que tengas de mí este recuerdo.

Recompuso su elegancia y me dejó claro que no admitía el incumplimiento de su orden.
Me sacaron de su alcoba.
No recuerdo quién fue.
La reina me reclamaba.

Nuestra cita cotidiana


Ya ha sido publicado el artículo:


Gracias a l@s 265 que acudisteis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/
Gracias a Iris
Gracias a ti


jueves, 20 de septiembre de 2018

Mi artículo de hoy


El discurso de la payasada


La inflación está disparada, la guillotina de los recortes goza de buena salud, la corrupción es cada vez más descarada y se jacta ante el congreso ¿La actualidad? Puedes tener acceso a otra. Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía.

Para situarnos en la actualidad recomiendo este artículo de Chema Tante: “Los precios de la luz y la toletas medidas de un gobierno que se dice socialista”: http://www.lacasademitia.es/articulo/economia/precios-luz-toletas-medidas-gobierno-dice-socialista-chema-tante/20180920070504084754.html

En la vorágine de subidas en la factura energética, el gobierno ha decidido suprimir el impuesto a la producción eléctrica, una medida que repercute en el presupuesto y que, por tanto, reduce las partidas disponibles para aliviar recortes y,  que solamente afecta a la parte del recibo que grava el consumo.  L@s obligados a reducir el último ahorraríamos, como mucho, un par de euros.

El ejecutivo está, una vez más echando petróleo al fuego, como indica  Chema Tante: “Las tarifas eléctricas están en la altura que están, porque el negocio se le ha regalado a la empresa privada, sin el menor control”
Pues sí, el señor Solchaga, el ministro  del “pelotazo”: ha proclamado herejía pretender que las pensiones deban estar acordes al IPC: https://elpais.com/economia/2018/09/18/actualidad/1537282442_363262.html
Como si el Estado no hubiera dispuesto de un patrimonio que los partidos del poder no hubieran “privatizado”. Acabo de encontrar otro artículo cuya lectura recomiendo para enfocar mejor el fangal del posfranquismo que impregna al PSOE. Es este el que utiliza el gobierno en las negociaciones sobre el presupuesto o sobre el techo de gasto: “González y el PSOE .Privatizaciones y expolio en la transición UE: http://www.revistalacomuna.com/memoria/gonzalez-la-socialdemocracia-alemana/

Vayamos a una mirada geopolítica;  en 2017, Joan-Pere Le Bihan Rullan  nos ofrecía una excelente perspectiva  de lo que nos obstinamos en no querer resolver:CATALOGNE / ESPAGNE? Compliqué mais pas tellement…”: https://blocs.mesvilaweb.cat/JPLB/?p=266755#comment-50

Una traducción de algunos datos que ofrece el artículo:

-       [La decisión de reconocer a Felipe VI por la UE] “Implica reconocer el golpe de Estado dado por un gobierno ilegitimado en Cataluña (El partido de Rajoy solamente había recibido 8% de los votos en las últimas elecciones”

-        “La Constitución española, tan evocada por Rajoy ha sido violada por él mismo más de 34 veces: puedes consultarlo en: https://www.vilaweb.cat/noticies/el-govern-espanyol-incompleix-fins-a-trenta-quatre-sentencies-del-tribunal-constitucional-i-del-tribunal-suprem/

Pues sí, este artículo argumenta que la testarudez del presidente del PP, Rajoy entonces, en anular el Estatuto catalán que había sido aprobado, en el Congreso, en el Parlement y por referéndum,  ha dado origen a la situación actual.

Además, como indica el autor , mezcló al Tribunal Constitucional, en la sentencia de éste en 2010: “Esta sentencia, la mayoría de observadores lo confirman, ha constituido una auténtica ruptura del pacto constitucional.

Te animo a leer el artículo si te gusta la geopolítica con esta frase: “Por otra parte, discretamente, Poutine ha enviado a MEDOEV para abrir despacho en Cataluña”
Por último, considero que Víctor Arrogante expresa bien, que, los Cien días de Gracia no han representado avances en esos retos cada vez más agobiantes: “100 días de gobierno”: https://www.nuevatribuna.es/opinion/victor-arrogante/100-dias-gobierno-reflexion/20180909174026155484.html

Arrogante recurre más a los sentimientos, los suyos, sabedor que somos much@s a compartirlos.
Cierto que vimos muchos gestos de abandono de atavismos, pero el día de la toma de posesión, el autor se mosqueó con una frase:
-     
        Lo que no he terminado de entender nunca, es que se prometa mantener en secreto las deliberaciones del Consejo de Ministros. ¡Cuánta ocultación al pueblo por el órgano de Gobierno!
Aconsejo leer un artículo que muestra muy bien cómo hemos llegado a donde estamos.


“Cuando  se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte se dicen se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades” Gabriel Celaya

CARLOS III: EL INESPERADO El cardenal de Portocarrero



El cardenal de Portocarrero

A la muerte de María Luisa de Orléans, Carlos II se sintió muy solo; la difunta había sido el único amor de su vida, porque ella cambió la repulsión que le inspiraba el físico de su marido por una complicidad que despertó ese ser apagado.

Nunca se pensó que llegara a reinar y por tanto se descuidó su preparación para el cargo.

Lamentaba los esfuerzos y los tratamientos que se imponían a una esposa por el simple hecho que él era incapaz de engendrar un heredero. Nada podía hacer y el matrimonio no fue capaz de lograr que la corte comprendiera la situación.

Así se había sacrificado una reina que logró aflorar una soberanía que yacía.
En esta situación apareció el cardenal en la postración del monarca, se asoció a una reina madre que odiaba. Supo aprovechar muy bien su influencia en el Consejo de Estado y su poder como arzobispo de Toledo para imponer al augusto viudo una alianza paridora.

Carlos II se dejó mangonear y la sangría se comió casi todos los avances. Eso era de esperar.
Madre parecía muy cansada, pero segura de que tenía que continuar.
—Desde su llegada a Madrid, en 1690 la Neoburgo tomó el mando y aquí surgió el problema: las reinas madre y consorte tenían un candidato distinto para la sucesión…
Me aventuré en un intento  de aligerar la carga a una madre que se me estaba yendo…
—No era una simple reyerta entre las cortes alemanas, buena para nuestra causa. Había algo que se había escapado, José Fernando de Baviera fue designado sucesor en el primer testamento del rey (1696). Decisión de la reina madre, pese a la encarnizada lucha de la regente en imponer la candidatura de su sobrino, el hijo del emperador de Austria. Ambas querían dar un heredero de su sangre. El bisnieto de la primera y el sobrino de la última.

Fue el triunfo del partido bávaro, liderado por Mariana de Austria y por el cardenal de Portocarrero…
Madre era muy fuerte pero se ahogaba inútilmente:
De sobra conocía la historia y se la recité mientras ella escuchaba.
—La alianza de Margarita Teresa de Austria, hija de Felipe IV y de Mariana de Austria, y, por tanto, hermana de Carlos II, había sido ya una clave de las políticas de la reina madre. Prometida al emperador de Austria desde 1660, se había retrasado el enlace por razones políticas.
Me interrumpí un momento para disfrutar de una mirada aprobadora.
—A la muerte del rey, pese a que el candidato era hermano de la regenta, ésta continuó  con la estrategia. Era necesario asegurar la supervivencia de un Carlos II muy débil, antes de casar a una posible sucesora.

La mirada de madre me imploraba que continuara.
—El matrimonio fue retrasado todo lo que daba de si la maniobra, pero tuvo que celebrarse el 25 de abril de 1666, pero, pese a que la emperatriz murió a los 21 años, dejo heredero al imperio austriaco y a María Antonia. La última fue prometida a Carlos II, pero durante el gobierno de Juan José de Austria, se optó por el matrimonio del soberano con María Luisa de Orleans. María Antonia casó con el elector de Baviera, Maximiliano Manuel y tuvieron un hijo: José Fernando. Los retrasos del matrimonio habían permitido que no constase la renuncia a sus derechos a la línea de sucesión de María Antonia, como había tenido que hacer María Teresa de Austria, hija del primer matrimonio de Felipe IV, con Isabel de Francia, al casarse con Luis XIV.

Madre dormía. La había tranquilizado.
No era mi caso.

Cierto que los derechos sucesorios de María Antonia existían intactos en España. La renuncia que firmó la misma en el imperio austriaco y en su testamento, era un buen argumento para poner en tela de juicio la primacía de José Fernando. ¿Cómo pudo lograr la reina madre formar el partido Bávaro  y convencer al cardenal Portocarrero para que éste lo liderara y consiguiera, tras la muerte de la reina madre, que Carlos II desatendiera los gritos de su consorte y nombrara sucesor al candidato?
¿Quiénes fueron l@s ejecutor@s de la desaparición del mismo?

¿Qué relaciones existían entonces entre Portocarrero y la princesa de los Ursinos?
Tendría que esperar a que madre tuviera   un merecido descanso reparador. Ambos sabíamos que su vida se apagaba.


¡Me quedaba tanto por aclarar!

miércoles, 19 de septiembre de 2018

CARLOS III: El INSPERADO- Carlos II



Carlos II

Conocido por su apodo de “El hechizado”, a causa de sus pintas y endeblez, fue un buen monarca.  Sacó a España de la inflación galopante, puso orden en las cuentas, aumentó la producción y el imperio empezó a levantar.

Yo tenía entendido que siempre delegó el poder y, desde luego, no estaba el horno para bollos.
No me atreví a contrariar a madre.
Mis humores desaparecían; tenía que haber esperado que tomara aire; hizo tres grandes aspiraciones y me hizo una seña mayestática que me arrastró al mismo ejercicio que nos hizo llegar a lo más profundo y degustarlo hasta agotar nuestras fuerzas antes de expulsar el aire de forma que penetre aún más el nuevo.

—Al principio de su mandato, el “hechizado” dejó bien claro que no aceptaría mangoneos y que era muy consciente de sus debilidades y de su falta de experiencia: escogió gobiernos que estimaba competentes.
Madre  tomó unos minutos para concentrarse, imagino.
—Eso fue mientras vivió  Maria Luisa de Orléans y l@s agentes de la Palatina eran muy escuchados en la corte española.
Madre no necesitaba explicarme que la consorte española fue acogida de niña por una madrastra dispuesta a protegerla de intrigas que sabía que la acechaban a ella misma, y empeñada en encumbrar a su casta.

—¡Qué destino!
Me atreví a opinar.

—El de María Luisa ha sido de los mejores. Carlos II era muy feo y enclenque, pero buena gente. Me consta que estos reyes fueron felices y los españoles también lo eran. Antes de venir aquí, “Madame” me explicó que Sus Majestades habían logrado una deflación tan espectacular que quitó mucho hambre; la economía empezó a funcionar, se estableció un techo de gasto en un país en el que el suntuario se comía el presupuesto. Era tan joven como tú lo eres ahora, pero, tenía que estar preparada para cuando me tocara reemplazar a la agente cuya correspondencia con la Palatina me servía de aprendizaje. Claro, que tenía a Versalles para hacer prácticas. ¡Dios! No sé cómo pudo esa mujer meterme tanto, en poco tiempo y con tal disimulo.
Ya me lo había contado. Madre era consciente, pero, necesitaba, claramente, que comprendiera su mensaje.
—La Palatina supo encontrar a ministros muy capaces. La muerte de María Luisa de Orleans cambió todo. Carlos II cayó en depresión. Le casaron con Mariana de Neoburgo y ésta y el cardenal Portocarrero ejercieron un gobierno que despilfarró gran parte de lo ganado.

—¿Por qué esta alianza?

—Corren rumores de que la finada reina fue envenenada. Carlos II era impotente, pero, en la corte y fuera de ella se necesitaba, con urgencia, un descendiente que diera continuidad a una bonanza que había calmado la tormenta que llevaba años atormentando. La cuestión es que se torturó a la reina con pócimas que produjeron grave infección en las entrañas de la pobre niña, ¡tenía veintiséis años! ¡Había dado a España diez años de su corta vida!
Madre sabía que no había respondido a mi pregunta.
No me dejó mucho tiempo con la duda.

—Luis XIV sabía que Carlos II era impotente. He visto muchos documentos que lo prueban, dejó que la reina madre, Mariana de Austria y el cardenal de Portocarrero, en aquel momento arzobispo de Toledo, colocaran a Mariana de Neoburgo, una supuesta coneja; las mujeres de esa familia son muy buenas paridoras. Para lo que iba a durar el rey…

—Claro y a la muerte de éste, sin herederos, Luis XIV podría, a justo título, cobrarse el favor y así lo hizo.
Madre me miró sin mostrar sorpresa alguna por mi perspicacia.

martes, 18 de septiembre de 2018

CARLOS III: EL INESPERADO - La Guerra de la devolución-




La Guerra de la devolución

A la muerte de Felipe IV (1665), Carlos II tenía cuatro años.

Las intrigas que se traían en Roma la princesa de los Ursinos y el cardenal Portocarrero eran muy complejas.
Un rey niño y debilucho.

Una regente, Mariana de Austria, que tenía sus propios proyectos e intereses.
Un bastardo reconocido y con poder, Juan José de Austria, que quería imponer los suyos.
La guerra proclamada por Luis XIV  en defensa de los derechos de su esposa sobre  Flandes, alegando que ésta era hija del primer matrimonio del difunto rey, mientras que el rey niño era hijo de un segundo, fue un duro golpe.

El Rey Sol recurrió a interpretaciones de justicia flamenca y madre insistía en atribuir un papel importante en la defensa de las mismas, en Roma, a la Ursinos.

Portocarrero no tuvo tan mal destino, los poderosos enviaban sus mejores embajadores al foro más visible de la política internacional.
No parece que el gobierno de Juan José de Austria anduviera desacertado.

La guerra que desencadenó Luis XIV duró un año (1667/1668) Gracias a la Tripe Alianza  (Holanda, Inglaterra y Suecia), el monarca francés tuvo que ser más benévolo en el Tratado de Aquisgrán (1668) que marcó el principio del fin de la potencia española.

—Pese a todos los esfuerzos que hizo por parir un sucesor, María Luisa de Orléans murió sin dejar descendencia.
La expresión que utilizaba madre era emblemática.
Bien sabía yo que la cuñada del REY SOL no era ajena a los tejemanejes.

—¿Y el matrimonio de Carlos II con Mariana de Neoburgo?

Madre buscó un rato la respuesta, para soltarme el discurso más largo que he escuchado de su boca en toda mi vida.
Parecía incomodarle mi corta edad.
En realidad, yo creo que la cosa venía más del agobio que sentía ante la urgencia de dejarme bien armado antes de un fallecimiento que preveía pronto.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Carlos III: EL INESPERADO - La Princesa de los Ursinos




 La princesa de los Ursinos.

María Ana de la Trémouille nació en una familia intrigante; desde niña  estuvo integrada en la Fronde;  insurrección de la alta nobleza que hizo de la infancia de Luis XIV una horrorosa pesadilla que perfiló el “REY SOL”

Ana de Austria, su madre, tuvo que llevarle de castillo en castillo, para salvarle de una insurrección cada vez más preparada para atizar un buen zarpazo a una regenta obstinada en mantener una soberanía que el niño rey no tuviera que compartir con la alta nobleza.
En 1648, el Parlamento, compuesto por la última, se atribuyó el derecho de descalificar al soberano por el mal gobierno que consideraban ejercían  la regenta y su primer Ministro, el cardenal Mazarino. Uno de los argumentos era la subida de impuestos que sufrían para salvar el imperio español.

Ana de Austria estaba terriblemente implicada, por imponer los intereses de su cuna y violar los del reino que ostentaba y por unas murmuraciones sobre las relaciones entre la soberana en funciones y el cardenal
 De hecho, años después, la Palatina pregonaba que la madre de su esposo se había casado, en secreto, con su primer ministro.

Las protestas de la nobleza fueron bien acogidas por el pueblo.

El futuro soberano y los que gobernaban en su nombre carecían de seguridad en París. Lograron librarse de las iras en su refugio en Saint-Germain , pero el gozo no duró mucho, a la nobleza y al pueblo se unió la burguesía, los perseguidos intentaron huir a España, pero fueron atrapados y llevados al Louvre para custodiar allí el niño que reinó con el nombre de Luis XIV.

Todo quedó (en la expulsión de Mazarino, en 1652,  y en un “aviso a navegantes”. Se había puesto fin a cuatro años de huidas desesperadas.
Ana María de la Trémoille, hija del “Frondeur”, duque de Noirmoutier , nacida en 1642 tuvo su participación, pese a su corta edad.

¡Había sido bien educada para ello!
Su padre, el duque, medró bien con la Fronda, pero, cuando el príncipe de Conti se reconcilió con Mazarino y casó con la sobrina del cardenal desterrado, Ana María Martinozzi, el duque de Noirmoutier ya era más absolutista que el papa.

Con matices, claro. Las intenciones del príncipe eran las de un enlace con la hija de la confidente de Ana de Austria, la duquesa de Chevreux.

Este matrimonio fue mal visto por los que fueran rebeldes y así, optaron por la alianza con el ex primer ministro.
La princesa de los Ursinos llegó a la edad adulta  con su matrimonio con el conde de Chalais (1659) , descendiente de Enrique  de Talleyrand Périgord, conde de Chalons, que fue amante de la duquesa de Chevreux y ejecutado por su complicidad con Gaston de Orléans, hermano de Luis XIII,  en la tentativa  para destronar al monarca.

La Ursinos tenía dieisiete años.

 Pese a los graves antecedentes de la pareja, ambos tuvieron acceso a la sociedad de Luis XIV, que reinaba desde 1643.

Curiosamente, el monarca francés obstentó con orgullo el título de Conde de Barcelona, con el nombre de Luis II  desde esta misma fecha hasta que terminara la sublevación de Cataluña (1652)

La buena acogida de los Chalons tuvo un rápido y triste final. El príncipe fue uno de los protagonistas de un duelo que atrajo las iras del monarca y todos los implicados fueron desterrados

Los Chalons fueron bien acogidos como agentes de España.

El marido fue apresado en una misión en Portugal. La esposa siguió en sus funciones tres años.
Aprendió la lengua, la política y las intrigas de su país de acogida.

Ya viuda, se trasladó a Roma, donde conoció a su segundo marido, el rico e influyente duque de Bracciano , con quien contrajo matrimonio en 1675, y de quien tomó, al enviudar, el título de princesa de los Ursinos.
Era una despilfarradora, pero nadie podía disputar a la señora la capacidad de negociar .
España se pulverizaba mientras l@s polític@s de este país se daban zarpazos o usaban venenos…

—Yo creo que el cardenal y la princesa hicieron lo  correcto.
Insistía madre.

Me lo había empezado a decir cuando aún no había cumplido yo los seis. Comprendo su decisión.
Ella ya había adquirido, a esa edad, la destreza para que la cuñada del Rey Sol le confiara misiones.
 No sé muy bien a qué edad empecé a comprender o  si he llegado a hacerlo.

El cardenal Portocarrero fue embajador de España en Roma desde 1670 hasta 1679.En todo este tiempo, la Ursinos  y el cardenal llevaron la política internacional española desde Roma.
Cierto que la princesa era una agente de Luis XIV y que el cardenal defendía los intereses de Carlos II de España.

—En 1678 se firmó la paz de Nimega, Carlos II y el entonces su primer ministro, su hermanastro, bastardo reconocido, Juan José de Austria, salían perdiendo, pero  se pactó el matrimonio del soberano español con María Luisa de Orléans, hijastra y protegida de la Palatina.

Me recordaba, con insinuaciones, madre.