Radio de los 60s

lunes, 23 de julio de 2018

Nuestra Cita Cotidiana





Hola mis queridos blogonautas escribe Iris.
 Carlos  crea y redacta  un cuento  histórico  para  un concurso, está  muy justo  de tiempo  para su entrega.
 
El encuentro  de hoy  será de carácter  misceláneo.
 
Comenzaré  por  comentar que suelo caminar una hora  diaria, junto a Julen por la ría  de Villaviciosa. Reserva de la biosfera. Ésta maravilla  se encuentra muy cerca de casa. Ayer Julen desapareció  en el trayecto.
 Un equipo  de tres personas  lo buscamos ávidamente, ningún  rastro.   Yo  estaba relativamente  tranquila, pero la insistencia  de una de las buscadoras  en que  se había ahogado,  me inquietud mucho. La   Angustia  creció. 
La ría  está  en parte seca y fangosa,  parecía  extraño  que se ahogara.  Mi intuición  de madre  me hizo pensar que estaba escondido.  Así  que decidimos  mirar  cuidadosamente por la  orilla  de la ría  y detrás de un gran matorral, muy cerca, vi  un trozo de cola.  En voz alta,  el otro buscador  y yo, le llamamos ¡Julen Julen, Julen!. Ni se inmutó,  miraba al cielo,  nos ignoraba deliberadamente.  Su actitud  perruna  me enojó  mucho. ¿Por qué lo hizo?  
Aún no se la respuesta. Confieso que me cuesta entender la psicología  canina.
 A Carlos  también se lo ha hecho. En fin en mi Psicología humana creo que le gusta llamar la atención. 

En otro contexto por email y twitter han preguntado ¿Qué es el agua alcalina y para qué sirve?
A raíz de un episodio de enfermedad renal un médico cirujano especializado en plantas de la amazona, me sugirió sustituir el consumo de agua normal por la alcalina.
Esta consiste en dos litros de agua del grifo, exprimir el zumo de dos limones, echar una pizca de sal marina gruesa, una cuchara dulcera de la miel concretamente de abejas y media cuchara dulcera de  bicarbonato de sodio. Y tomar durante el día.
Esta agua hidrata, equilibra el pH del cuerpo,  es un desintoxicante, diurético  y además es un adelgazante.
Al desintoxicar el organismo combate el cansancio y los dolores articulares
La puedes tomar diariamente, debes tener cuidado si eres hipertenso.
En mi experiencia personal lo recomiendo.
Mañana  hablaré de zumos  que ayudan a controlar la angustia.

Vídeo del Doctor David Duarte  sobre el agua alcalina sugiero ver.





domingo, 22 de julio de 2018

Nuestra cita cotidiana


La Casa del Libro continúa publicitando Cowboy from Brooklyn.  Ya ha pasado otras veces , con esta obra y con https://www.letrasdeautor.com/las_cloacas_de_la_historia_carlos_ortiz_de_zarate.html  Círculo Rojo y Letras de Autor no declaran ventas.
Felizmente mis contratos con ambas editoriales me dejan libertad para romper cuando quiera, y quizá pueda hacer segundas ediciones de otra manera.
Ruge la marabunta
¡¡¡Esto no es un infierno!!!

sábado, 21 de julio de 2018

Nuestra Cita Cotidiana


   
 
La Casa del Libro vuelve a publicitar mi primera novela  Cowboy from Brooklyn: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/sanidad-publica-FADSP/20180721110332154116.html
La obra fue accésit en el Oscar Wilde de novela, fue objeto de la atención de “Rebelión”: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=154068
¿Qué hace falta para que Círculo Rojo me informe de ventas?
¿Alguien puede pensar que La Casa del Libro lleve publicitando tanto tiempo una obra que no vende o valora?
Saldremos adelante.
¡Esto no es un infierno!


Gracias a l@s 383 que acudisteis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/
Gracias a Iris
Gracias a ti


jueves, 19 de julio de 2018

Mi artículo de hoy



Cuando ruge la marabunta
Este 18 de julio me ha evocado la película de Byron Haskin (1954)  : el fin de un sueño impuesto a una tierra y a sus gentes: el rugido de unas marabuntas  que explotan.  La herencia de Franco se cae a añicos y PP y  PSOE quieren evitarlo
Me permito evocar el artículo: From Ants to People, an Instinct to Swarm: https://www.nytimes.com/2007/11/13/science/13traff.html

Considero que   el primer párrafo es un excelente resumen:

Puede que la visión de columnas de hormigas que se afanan en salir y entrar de un nido,  evoque la de una autopista desbordada de tráfico. Para Iain  Coussin    , la mera comparación es un cruel  insulto a las hormigas.
Ojala los políticos lean el artículo o, al menos, recuerden la película: http://mispeliculasyseries.blogspot.com/2014/10/cuando-ruge-la-marabunta.html

Por muy romántico que sea el final de ésta, el rugido de la marabunta, rompe los esquemas de un protagonista que ha desactivado aquella. Las hormigas han contado.

Este 18 de julio, la unión de PP y PSOE en defensa del atado que nos dejó Franco, es una muestra de que los partidos que han ejercido el poder en el legado del caudillo  creen que todo sigue igual:” PP y PSOE vetan la comparecencia de la ministra de Hacienda por las revelaciones de Corinna”: http://www.publico.es/politica/pp-y-psoe-vetan-comparecencia-ministra-hacienda-revelaciones-corinna.html:
La Mesa del Congreso ha bloqueado la comparecencia de la ministra de Hacienda para que explique las acciones previstas para investigar "las posibles estructuras opacas al fisco creadas por Juan Carlos de Borbón". 

Actúan como si no se hubiera producido una moción de censura por el pronunciamiento de la justicia sobre la corrupción del partido que gobernaba.
Como si, el mismo medio, en la misma fecha, no nos indicara que hay indicios de que el actual jefe del Estado continúa con las prácticas del emérito:” Villarejo guarda una bala contra Felipe VI: las conversaciones de López Madrid con el rey”: http://www.publico.es/politica/exclusiva-operacion-tandem-villarejo-guarda-bala-felipe-vi-conversaciones-lopez-madrid-rey.html

Los comisarios de Policía detenidos en la Operación Tándem atesoran información de los negocios del rey emérito Juan Carlos I y conversaciones privadas del actual jefe del Estado que han obtenido a través de sumarios como el de la doctora Elisa Pinto; que han conseguido gracias a clientes como OHL y Francisco Granados, o que guardan de operaciones que nunca pusieron en marcha en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en tiempos de José Luis Olivera. 

El rugido de la marabunta lleva mucho tiempo advirtiendo. Luis Gonzalo Segura lo mostró muy bien en enero de 2017:” ¿Por qué un déspota como Juan Carlos I no ha terminado en prisión?”: http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2017/01/21/7700/

La Constitución deja muy claro que el Rey (Juan Carlos I mientras lo fue y en la actualidad Felipe VI) son figuras inviolables jurídicamente, es decir, en esencia son personas que se encuentran al margen de la ley. Podrían entrar en un centro comercial y aniquilar a centenares o miles de personas sin que fuera posible condenarles con la legislación actual (solo responderían patrimonialmente y no lo harían ellos). Se trata, evidentemente, de un dislate más propio de regímenes crueles como Arabia Saudí que de un país europeo. 

Nadie, en su sano juicio, puede ignorar el rugido de la marabunta, aunque sea un gobierno de ministras y ministros.






Nuestra cita cotidiana


He pasado unos días sufriendo de angustia. No se lo había comentado a Iris. Considero que no debemos proyectar nuestras miserias.
Grave error. Ella veía mi cara y se preocupaba. Hace dos días me lo sacó.
El remedio es muy fácil: batido de piña con miel de abeja, jengibre, mazana y hierbabuena, se bate  y listo se sirve frío.No olvidemos el hielo, el helado y el chocolate.
Se acabó la angustia. Iris no deja entrar el infierno.
¡¡¡Esto no es un infierno!!!

Gracias a l@s 470 que acudisteis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/
Gracias a Iris
Gracias a ti

miércoles, 18 de julio de 2018

Nuestra Cita Cotidiana


Iris, Julen y yo necesitamos superar esta etapa, de forma que ya no tengamos que regresar para reparar o plantear.
Somos un equipo y no escatimamos esfuerzos ¿Basta?
La respuesta no está en el viento, sino en nosotr@s.
De ti sabemos muy poco.  En la última semana has entrado desde:
España
1271
Italia
241
Chequia
208
Estados Unidos
202
Rusia
154
Alemania
41
Francia
36
Bélgica
14
Argentina
11
Portugal
11

Hay fidelidad y suponemos que es porque compartimos. No sabremos qué hasta que no lo indiques y hay escasez de comentarios.
Ocurre algo parecido:


Nos queda mucho para superar esta etapa. Demasiada carga para un equipo de dos.
Hay, sin embargo, brotes verdes. Estás tú, está el grupo de Twitter, están los medios amigos y los que empiezan a fijarse en nuestro proyecto: http://www.deia.eus/2018/06/25/ocio-y-cultura/que-mundo/la-historia-de-carlos-e-iris-de-twitter-al-altar
Son pasitos y abren caminos.
¡¡¡Esto no es un infierno!!!


Gracias a l@s 156 que asististeis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/
Gracias a Iris
Gracias a ti


martes, 17 de julio de 2018

Nuestra cita cotidiana


Hoy teníamos que ir a Oviedo, Iris y yo,  para arreglar el papeleo. Las previsiones de lluvia nos han hecho desistir. No me gusta conducir en ciudades y tendríamos que recurrir a un aparcamiento fácil, cuya elección no tendría en cuenta criterios de cercanía a los objetivos de nuestro viaje.
Ya está todo arreglado: ha bastado con una llamada telefónica y la amabilidad de dos mujeres que nos han facilitado la tramitación sin necesidad de desplazamiento.
¡Esto no es un infierno!

lunes, 16 de julio de 2018

Disculpas Nuestra cita cotidiana



Mis disculpas por el retraso en acudir a la cita. Hoy la prioridad era enviar Esto no es un infierno a la dirección indicada en el concurso y tanto Iris como yo, hemos despertado de pesadillas.

No es tan fácil salir de las garras del “discontinuo e inacabado: cada lectura, de las múltiples que hemos hecho del relato nos ha rebelado síntomas de persistencia de la dolencia.
No podemos pasarnos la vida en un continuo regreso al principio del relato y tampoco podemos dejar que el texto delate nuestras debilidades.

Sería un eterno regreso, en el espacio que nos deja el muro que construimos para impedir que germine el (la) niñ@ que puede mostrarnos el camino para encontrar nuestro sitio en este mundo.

No ha sido así: hemos enviado un relato que nos gusta.
El trabajo no se ha hecho con excavadora o bisturí. Es posible, y, prácticamente estamos convencidos de  que una nueva lectura hubiera pulido. Tenemos que parar de volver al principio. No podemos caer en otro eterno regreso.
Hemos dado un paso, el relato está menos inacabado y cada vez nos parece más adaptado a las expectativas del concurso.
Tendremos que esperar a finales de octubre para conocer el fallo del jurado. Hemos hecho nuestro trabajo y una editorial con la que compartimos perfil se reserva el derecho durante unos meses, de ofrecer un contrato de publicación a l@s autor@s de relatos que no han sido premiados, pero que consideran de su interés.

Antes,  Esto es un infierno era una novela muy poco visible en los catálogos. El esfuerzo por transformarla en Esto no es un infierno ha sido una terapia que ha impactado en la obra y que ha abierto nuevos caminos en la búsqueda de nuestro lugar en este mundo.
¡Siempre nos quedará París!

domingo, 15 de julio de 2018

¡Mira como me está quedando!





Una cosita
Se hace muy pesado el trayecto León-Gijón.  Apenas me daba cuenta cuando la razón de mi viaje a Madrid era la de ayudar en los cuidados de mi madre.
Mientras su salud lo permitía, compartía su estancia entre Madrid, domicilio de mi hermana y Villaviciosa de Asturias, el mío.
En el último año de  su vida no podía desplazarse. El alojamiento de mi hermana reúne  mejores condiciones que el mío. La decisión estaba tomada.
Tenía que desplazarme con cada vez mayor frecuencia y alargar mis estancias hasta que el choque entre mi hermana y yo aconsejara que me fuera por un tiempo.
Felizmente, mi finado hermano había propuesto, con unánime aceptación, que la herencia que dejó mi padre quedara en su totalidad en posesión de mi madre.
Así pudimos financiar la contratación de personal de apoyo. Esa circunstancia aliviaba nuestra dedicación, pero yo sentía la necesidad de cumplir mi parte.
El paso del Puerto de Pajares, a través de infraestructuras ferroviarias del siglo XIX, es un anacronismo incómodo.
La visión de nieve mancillada, me hizo, en aquel viaje, sentir más profunda y sucia mi soledad
La inspiradora de esta historia ocupaba el sillón que tenía enfrente. Nos habíamos saludado cuando ocupé mi asiento. Supuse que venía desde Alicante.
Ella estaba enfrascada en la lectura de una novela de Agatha Christie.
Fue necesario que nuestras miradas se encontraran en el paisaje y algo más…
Sus ojos estaban llenos de decepción. Había cerrado Némesis, una de las novelas de la autora aludida que llevaba mi compañera de viaje  como oro en paño.
Comenzó la conversación después de un buen rato de habernos encontrado en el paisaje que ofrecía la ventana que compartíamos. Estaba su gesto y la motivación del mismo. La señorita Marple del libro desechado, en efecto, nada tenía que ver con la de antaño.
Ahí también nos encontramos en nuestros silencios.
Se presentó como Maruja. La conversación le hizo muy pronto comprender que podía quitarse la máscara que la protegía del rechazo.
Se llama Libertad. El Caudillo borró su nombre y en su lugar puso María de la Soledad. La víctima logró soportar el  castigo con el recurso a Maruja y con un cambio de domicilio ya en sí impuesto a una familia estigmatizada por el nuevo régimen.
Prefiere seguir “en el armario”
Se siente Libertad y comparte el personaje oculto en una intimidad cada vez más mermada.
No he tenido el placer de volver a encontrarme, en mis viajes, con esta encantadora señora; parece que los Aves y los Alvias  se llenan de Marujas y dejan fuera a Libertad.
Sin embargo, la excluida, es protagonista del relato que sigue.
El cuidado de mi madre me evocaba la muerte y mi certera entrada en un “asilo”, si puedo pagármelo, cuando sea incapaz de arreglármelas. ¡Son los tiempos que nos toca vivir!
Maruja se acomodaría bien a esa prueba. No lo haría Libertad.
¿No es “Marujear” un morir sin saber para qué hemos vivido?
Así, Maruja   se encarnó en miedos que tenía que superar.
¿Había encontrado mi madre una razón a su vida? Sentía el miedo de que la respuesta que encontrara fuera negativa cuando pululaban los signos de mi próxima orfandad.
En los momentos de vigilia de una enferma con demencia senil, me empeñaba, con cada vez más escasos resultados, en atraerla a los recuerdos de su infancia.
Cuando no podía hacerlo me sumergía en la escritura de la mano de Libertad.
Me ayudó mucho y quiero compartirlo contigo.
Esto no es un infierno aunque todo parece indicar que lo fuera.
Las niñas bonitas no pagan dinero

Libertad es una de esas viejas que se atreven con las canciones de una infancia arrebatada por la guerra del 36. Ya no está muy ágil, pero sus movimientos evocan aquella niña de seis años, con trenzas y calcetines, que saltaba a la cuerda y que se llamaba Libertad. Después…, tuvo que olvidar el nombre para llamarse Maruja.
¾Soy la reina de los mares, y tú no lo puedes ser. ¾La niña se adueña de la vieja, y se proclama la reina de la residencia. Tira el pañuelito al agua, y Antonio, en excesivo alarde de galantería, se lo recoge.
Libertad no ve nada, o probablemente no quiere hacerlo. Se vuelve al sillón donde antes del baile se disponía a leer una de las dos novelas de Agatha Christie que aún no había leído, y que acababa de encontrar en la biblioteca. Había puesto la alegría del hallazgo en boca de la niña de las trenzas, lo hizo sin ansias de reinar o de ofrecerse en espectáculo. Estaba en un rincón. La presencia de espectadores ha roto el sueño, y la vieja se dispone a escoger y saborear el primero de los libros. ¿Cuál? No tiene tiempo de evocar los títulos.
Antonio está dominado por su complejo de Romeo y sigue a la dama hasta que ésta se sienta para escoger su apetitosa lectura; hace demasiado tiempo que no ha encontrado libros a su gusto, y al menos, Christie es un apaño.
Cada uno de los personajes está “a su rollo”, la escena resultaría grotesca si hubiera espectadores, pero no los hay, y Libertad y Antonio, no ven más allá de sus respectivos escenarios.
¾Te traigo el pañuelo que dejaste caer.
¾Muchas gracias, Antonio. Debería haberlo recogido yo misma, pero…
¾…pero estabas divina de la muerte.
¾Me apetece leer.
¾Admiro tu pasión lectora.
¾Muchas gracias. Las acabo de encontrar y estoy ansiosa por empezar la lectura.
¾¿Te gusta Agatha Christie?
¾Me relaja.
¾¿Por qué estás nerviosa, Maruja?
¾¡Tú me pones de los nervios!
Nunca hubieran podido esperar el uno de la otra que se produjera un choque tan frontal, pero tenía que pasar algún día.
Libertad no soporta a Antonio, y está harta de aguantar sus constantes requerimientos.
Tonterías; comparten residencia, tienen que entenderse…
¾Perdona, estoy un poco nerviosa…
¾¡Pues vaya con la reina de los mares…!
Se va con viento fresco a otros ligues, pero el encontronazo ha captado público para ambos personajes, y Libertad no puede escoger su primera lectura.
¾Bien hecho. Le has dado en los puros morros.
Ana Mary se toma un anticipo del goce de quien sabe cosas del maromo, y Libertad tiene que retrasar la elección de su lectura para encontrar la forma de liberarse de la chismosa. Su interés es el de evitar una segunda confrontación, que haría irrespirable la convivencia.
La otra carece de algo que la retenga y se despacha a su gusto, con el volumen de voz suficiente para que todo “pichichi” se entere.
¾Aquí hay suficiente puterío como para dejarnos en paz a las que sabemos envejecer, ¿No te parece?
Una vez más, Libertad se encuentra envuelta en un zafarrancho de los que monta Ana Mary, e intenta, inútilmente,  zafarse.
Julio se ha adelantado, con el decreto que abre la caza de las zorras.
¾Este año el celo de las zorras ha empezado en el Puente de la Constitución y de la Inmaculada Concepción. Los cazadores esperan la llegada de los machos para iniciar la cacería. Nosotros iremos a por las zorras, sin ellas no habrá cachorros. ¡A por ellas!
Dicho y hecho. Ya están acorraladas.
Libertad sufre de agorafobia y retiene sus gritos. Todo queda en nada con la llegada providencial de la directora. ¿Por qué se ha sentido peor cuando ha escuchado  “¿Y si fueran vírgenes?” “Ana Mary parió un hijo”…, y todos los comentarios que surgieron sobre su posible virginidad?
La oportuna llegada no se produce , sin embargo, paraa aliviar a Libertad. NO.
La señora directora viene a invitar al aperitivo que se servirá tras la misa que se celebrará en la capilla, para conmemorar el día de la Inmaculada Concepción y su onomástica, así como el cumpleaños de la anfitriona.
 Todo el mundo se va a la misa y al aperitivo, mientras Libertad se dispone a escoger su lectura….
¾No puedes hacerme el feo, Maruja.
Es la directora, y Libertad sabe que no le conviene hacerlo.
Inmaculada es muy rencorosa y cuadriculada; nunca comprendería lo importante que es para ella preservar el nombre que le dio su padre y Franco le quiso quitar, o quizá su repugnancia a celebrar la Inmaculada Concepción.
¾Ana Mary me lo ha contado. No volverá a pasar, te lo aseguro ¾Las promesas de Inmaculada no tranquilizan a Libertad.
Simplemente; no hay personal o maneras de evitarlo. Libertad no ha sabido, o no ha querido, adaptarse a la residencia a la que fue asignada cuando se partió la cadera y había terminado el periodo de recuperación post-operatorio. Ahora puede andar y hasta incluso intentar bailar las canciones de sus recuerdos infantiles, pero no puede subir las escaleras por las que accede a su hogar, un cuarto piso de un edificio que carece de ascensor.
Eso es lo que piensa Libertad cuando camina junto a Inmaculada para asistir a la misa de la Inmaculada Concepción, en la capilla.


sábado, 14 de julio de 2018

Agradecimientos


Gracias a l@s 412 que acudisteis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/
Gracias a Iris
Gracias a ti

Epílogo



Gracias, amig@; me has ayudado mucho. “Esto es un infierno tenía 60 páginas en el formato que impone el concurso. Necesitaba sacar 10 más y me suponía un gran esfuerzo.
Estabas tú, me había comprometido a un borrador diario. Ahí va un epílogo que completa las 70 páginas.

Aclaraciones
Lo que acabas de leer es mera ficción. Cualquier parecido que hayas encontrado con tu realidad es simple coincidencia.
Mi madre murió mientras dormía y yo terminaba de escribir este relato, publicado en su memoria. Quité miedos a la muerte; el rostro de la finada mostraba una paz que antes no había descubierto.
Se asomó en la novela, para mostrar que estaba preparada para irse y que sentía molestias que no tenían sentido.
La ficción de la trama surge de vivencias; no debes preocuparte si encuentras coincidencias con tus vivencias. ¿Quién no ha visitado a personas condenadas a residencias geriátricas? ¿Quién no ha pensado que es el destino que nos espera en esta sociedad en que nos toca vivir? ¿Quién no conoce a personas cuyos nombres fueron borrados en 1939? ¿Quién no ha visto sufrir sin sentido a enfermos terminales?
Quizá tenga que aumentar el listado de preguntas para lograr entrar en tu mundo, pero los personajes, juzgados como “engendros del infierno” por una señora directora de geriátrico que se sintió acusada, pueden ayudarte.
Quien se pica, ajos come; deben de comerse muchos, a juzgar por los odios que ha levantado el manuscrito.
La muerte o la situación de dependencia ya no me asustan.
No son, necesariamente, infiernos.
“El infierno son los otros”, escribió Jean-Paul Sartre.
Me permito cotejar: tú y yo  somos los otros y, desde luego, solamente podemos resolver nuestros problemas y a salir del infierno, el nuestro.
¿Por qué los más “tontos” sacan vida en una residencia plagada de “otros” y generadora de infiernos? Hay muchas respuestas; siempre encontraremos un componente: Jonathan, Libertad, Begoña e Inma  son “tontos”, pero hacen que otro geriátrico sea posible: deja de ser un infierno porque mana la mismidad: lo que tienes tú, tengo yo y tienen los otros, los que nos condenan al infierno.
Lo sufrimos mientras mantengamos nuestro “talento” oculto en el armario.
¡Ojala Maruja, mi vecina de Alvia,  lea este relato y libere en público esa Libertad que solamente saca en una intimidad en la que me dio entrada!
No cargo con la responsabilidad, eso sí: cumplo con mi parte.
Abro el armario, las puestas, las ventanas, cada  célula que compone mi mismidad… ¿Llegará a Libertad mi asimilación de la energía que activó su discreta salida del armario?
Considero haber cumplido mi parte con el mensaje que envía Libertad. No puedo hacer más que publicar por si le llega; olvidamos intercambiar direcciones o teléfonos.
Temo que Maruja se haya acomodado en Libertad. Ella sabrá por qué lo hace.
Claro, el infierno está sólidamente cimentado. Pero, la lectura de este manuscrito consiguió que la lectora Miren Josune considera un “milagro”. Algo tan simple como un certificado del juzgado que acredita que ese nombre fue borrado  por la gracia de Dios encarnada en Franco y sustituido por María Josefa; el nombre que figura en los documentos que acreditan su identidad.
“Ahora ya puedo morir tranquila”, me dijo hace unos días.
¿ Es milagro?
Nada de eso. La sabiduría del cosmos llegó a Miren Josune a través del Personaje de Libertad y el último me fue inspirado por Maruja. Nada se pierde en el universo cuando le dejamos entrar.
¿Qué importa que los documentos que acreditan la identidad de Miren Josune continúen  llamándola María Josefa por el mero hecho de que su avanzada edad, probablemente,  no le permita esperar la lentitud de una burocracia que tramita el cambio?
¡Harían falta muchas Libertad, Miren Josune y armonías para lograr que la administración se abra al cosmos! La muerte no espera.
Miren Josune caería en el infierno si no se hubiera adaptado, como lo ha hecho, a su potencial. Tiene en sus manos la documentación que acredita su identidad. Considera que es un paso que le permite salir del armario con el beneplácito de la justicia.
No hay milagros o infiernos. Todo es cuestión  de encontrar o no, nuestro lugar en este mundo y de  abrirnos a una energía cósmica que nos engendró.
También hay personajes que se empeñan en negarse y en hacer de su vida una “santa” ficción.
Este relato no condena; deja entrar un buen rollo al que cerrábamos el paso.
Anabel puede tirar los muros que no le permiten ver las razones por las que invierte sus horas libres en un voluntariado para aliviar el infierno del geriátrico y encontrar la razón de su presencia en el “milagro” o bien continuar en el “armario”. Tiene muy mal la última opción; todo el mundo está al corriente de su farsa.
La lectura de este relato ha sido negativa para las Inmaculadas. He comentado los desprecios, e  insultos que me han llegado.
Hay una historia muy triste: la misteriosa desaparición de una directora de centro de “mayores”.
Telefonee a esta señora para proponer la presentación de la novela. Me sorprendió su negativa; la junta había aceptado mi propuesta. El abuso de poder no sirvió de gran cosa a la señora. La junta me consiguió un lugar más reputado para la presentación. La hice con la presencia de los “junteros. Alguien descubrió entre las cortinas a la inquisidora.
No di crédito a la denuncia hasta que me informaron, dos días después, la desaparición inquietante de la intrusa. Solamente se encontró su coche en las cercanías de un acantilado. No se ha sabido más de esta persona.
No me siento culpable. Ella no estaba en mi mente cuando escribí el relato. Tampoco lo estaba la directora del geriátrico que ha expresado tanta ira ante la lectura del mismo. Si ellas se ven y el encuentro las horroriza, habrá que hallar un remedio.
La escritura del relato me ha hecho confrontarme a mis miedos.
Ayer, un vecino que comparte su estancia entre Villaviciosa y Sevilla, me anunció que la razón de su visita, era la muerte de su madre. No respondió a mi pregunta sobre si el trance le había ayudado a confrontar el terror a la propia muerte. Tuve que explicar que así había ocurrido en mi caso; hasta el punto en que, cuando, estando en Cádiz con el proyecto de visibilizar la Ilustración gaditana, saltaron las alarmas de indicadores de cáncer de próstata supe drenar mis angustias en el objetivo que me había llevado a la “Tacita de plata”.
Dejé de lado el hecho de que mis padre y hermano habían muerto de esta dolencia o que pese a que estábamos a principios de diciembre y el urólogo dictaminó que se imponía una biopsia, me anunciara que se haría “después de fiestas”.
Las fiestas se encadenan en Cádiz. Cumplí mi objetivo y regresé a mi tierra de adopción el 10 de enero. Tuve pruebas hasta marzo; resultó un tumor tratable con pastillas e inyecciones. Volví a Medina Sidonia, lo que me faltaba de cumplir en el viaje anterior. El resultado fue mi novela: Las cloacas de la historia y la intimidad del escritor.
También he encontrado a mi actual esposa, Iris; en la última revisión no se han detectado signo alguno de tumor.
¿Milagro?
No; a medida que voy venciendo mis miedos voy abriéndome a esa energía que antes no dejaba entrar. El personaje de Libertad me ha traído a Iris. Somos dos socios en la búsqueda de la identidad que encerramos en el armario.
“Es muy sabio el tío que inventó esto”, dijo el otro día, en el estanco, alguien que no conocía. Se refería a los mensajes escritos en las cajetillas de tabaco.
Nos amenazan con el infierno a los fumadores.
Mi interlocutor aclaró que el cáncer se crea en la mente y que le consta que en el espíritu del legislador que impuso esas inscripciones estaban los intereses de las farmacéuticas.
No se me ocurrió respuesta.