Radio de los 60s

sábado, 8 de agosto de 2015

Mi artículo de hoy

Escándalo


Nos quedamos en el “escándalo” de Raphael y no parece que seamos conscientes de que el que nos ofrece la actualidad es mucho más demoledor. He seleccionado dos noticias publicadas este sábado, que reflejan lo que nos están obligando a tragar, para reincidir en la posibilidad y en la urgencia de digerir la basura con que nos acribilla el “discurso de la arrogancia”.
El País
“El ex número 2 del BBVA  ganó 3,28 millones por cuatro  meses de trabajo”
Público
“El ministro del Interior Recibió a Rato en su despacho el día que se negó a declarar ante el juez”
Ambos artículos aluden a hechos que se han producido, respectivamente, en mayo y en julio; la publicación de los mismos no obedece, así, a criterios de actualidad. Impactan, sin embargo, en nuestra cotidianidad; son un “escándalo”- El primero nos cuenta el despilfarro de los bancos con sus directivos y el segundo nos muestra un gobierno que acuerda privilegios a imputados en delitos financiaros: [El encuentro], “se produjo el pasado 22 de julio, duró unas dos horas y se desarrolló en una clima de "cordialidad", según reconocen las fuentes de Interior citadas por el periódico”.
Claro que Rato no es un simple financiero y ha ocupado altos puestos en las instituciones; el artículo deja sin explicar la justificación de la recepción del ministro del Interior o el interés del ex vicepresidente para ser recibido: “el mismo día que éste acudió a los juzgados y se negó a declarar por considerar que requería más datos de Hacienda sobre los delitos que se le imputan”.

Hay voluntad de escandalizar, de romper referentes. No es necesario hacer un esfuerzo para recordar las bajadas de sueldos y las pérdidas de derechos que sufrimos los ciudadanos para pagar los despilfarros financieros y la corrupción, están en la actualidad y en nuestra cotidianidad.
"El discurso de la arrogancia , que publiqué a principios de milenio, advertía del recurso al escándalo y a la basura en la mediatización del neoliberalismo. Posteriormente, intenté pasar la alerta con la novela "Cowboy from Brooklyn  Hoy me permito insistir, porque no hay razón para que traguemos y el discurso del neoliberalismo se alimenta de escándalos que no podemos permitirnos

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