miércoles, 7 de junio de 2017

Nuestra cita cotidiana

La U-27

A mediados de enero Carlos escribía en su blog sobre  trumpismo y  holandismo y en su cita de los miércoles expresaba                                                                              
Al regresar a Villaviciosa me entró la depre. No es tan solo el caso de que no encuentre cariño, pero no tengo la impresión de encajar en la Villa. Me aferré a Alicante. No es que me falte el cariño de Noticias Today, pero carecen de  tiempo.
Una vez más sentí  empatía con Carlos. Soy  una buena hija de sagitario, aventurera y viajera, pero cuando regresé a mi tierra natal Táchira, tras los  15 años que pasé entre  Málaga y Córdoba y mis escapadas por medio planeta, me sentí  extraña. Era mi casa y mi gente, pero, aunque siempre  he tenido facilidad para relacionarme con los demás,  mis viejas  y más recientes amistades, compañer@s  de trabajo y partido,  poco tiempo tenían para mí. Me  refugié en el calor  de mis alumnos, en la lectura, meditación, los paseos y en twitter.  Al igual que Carlos, yo no encajaba, ni encajo. Sí, reconocía en Carlos y en mí una contradicción,  seres   sociables  muy solitarios,  ambos necesitamos  una catarsis.
El 26 de enero Carlos escribía en el muro de Alba María una de mis estudiantes de economía “Me siento culpable, qué hacer con un alma tan cargada”
Yo intervine en la conversación y le hablé de Freud, Carlos respondió: “No soy seguidor  de Freud, soy más de Miller, quiero que leas mi relato “En busca del autor perdido”, en la  antología de  Viena”.
Respondí que la escritura es  una forma de hacer catarsis
Yo preparaba maletas,  emprendía un viaje de diez días para iniciar una investigación  de campo sobre potencialidades  del turismo rural en el Estado Táchira
Coloqué un mensaje en mi muro notificando “Por motivos de investigación, estaré ausente unos días en twitter, sean felices, pronto regreso”
Carlos me escribe “Chiqui feliz viaje te echaré en falta”.
Me cautivaron  sus palabras; hacía mucho que nadie me decía que me echaría en falta. El “magara”, a pesar de la distancia, sutilmente nos acercaba.
El 28  de  enero uno de los antiguos   choferes  de la Universidad, Edgar, a quien conocí en mi época de estudiante, me recogió, en casa de mi madre, en una  furgoneta bien equipada. Emprendimos viaje  hacía los municipios de  montaña (Uribante y Jáuregui).
En el trayecto  paramos a desayunar en el páramo el Zumbador  comimos exquisiteces  locales arepa de trigo, con cuajada (queso de mano fresco), zumo de guayaba, perico (revuelto de huevo con jamón) y de postre dulce de papaya con coco y leche.
Edgar me pregunta ¿Iris y que ha sido de la vida de los fundadores de la U-27?,
Respondí
-         No sé nada

 Hoy seis de junio les contaré mi experiencia con la U-27
El 1 de Febrero de 1997 con 22 años de edad estudiaba ingeniería superior industrial, me reunía en la “taguara de pocholo”, un bar de mala muerte,  muy cutre, cerca de la Universidad, con Mari y Douglas, a tomar un par cervezas  por  el cumple de Mari.
 Douglas me planteó.
-         Iris en Marzo hay elecciones de Centro de Estudiantes, ¿y si creamos y registramos un movimiento,  y participamos en las elecciones?
No  dudé
-          Sí. vamos a hacerlo
Convocamos una reunión en el edificio A, para el tres de febrero. Asistieron 27 compañer@s de las  diferentes carreras. Mostraron preocupación por unos intereses estudiantiles que consideraban desatendidos por los representantes que teníamos. Levantamos acta y en la misma quedó plasmado el nombre que habíamos elegido: Unión 27, en honor a los 27 miembros fundadores.
Se me adjudicaron  las  responsabilidades de la estrategia electoral y relaciones públicas. Me echaba un gran peso encima, pero acepté.
Solo disponíamos de quince días para organizar la campaña electoral. No teníamos un duro. Eso sí, había voluntad a raudales. Éramos estudiantes de ingeniería  y de  arquitectura; había que utilizar el ingenio y el arte. Así lo hicimos.
EL resto de contrincantes  eran costeados por el bipartidismo que  dominaba la Venezuela de la época Acción Democrática y Copei.
Pacho un buen amigo y dirigente estudiantil de Copei, en un descuido, me comentó el miércoles quince   iban a colocar el material de  propaganda: carteles, avisos, pancartas. Se había abierto el plazo el lunes trece.
Mi amiga Mari y yo, caminábamos hacia su casa, cerca de la universidad, para almorzar. Lamentábamos amargamente carecer de dinero para la publicidad. Pero… ¡Eureka!, se encendió la bombilla. Bastaba con mirar al edificio en construcción que teníamos delante de nuestras narices. Había un montón de bolsas de cemento vacías, desparramadas. Nos las regalaron. Llamamos a  la pandilla de amigos grafiteros. Mari y yo nos instalamos en la azotea de la casa de esta para limpiar bien y cortar. Ya teníamos material. Los artista grafiteros hicieron el resto durante jueves, viernes y sábado.
Como yo sabía que nuestros oponentes a partir del miércoles colocarían la publicidad  financiada por los partidos, decidí que el domingo por la noche inundaríamos de carteles la universidad. El lunes estudiantes y profesores tendrían que ver nuestros mensajes. Mi novio,  un estudiante de último curso de arquitectura, nos asombró con pequeños muñecos  de 1.30 de estatura hechos con periódicos y bolsas plásticas, que sostenían en sus manos un cartel que pedía: “vota por U-27, y explicaba el programa electoral.
La comisión electoral nos daba 13 días de publicidad  y 5 minutos por clase para explicar el programa.
A  Rosa y Luis se les ocurrió una mini obra teatral de 5 minutos, fue un total éxito. Ganamos las  elecciones con un 73 %
Por primera vez en 22 años  el Centro de Estudiantes  estaba en manos de  un grupo independiente que no recibía directrices  de partidos políticos.

Después vino el ocaso de  la U-27  que en otra cita les contaré.

martes, 6 de junio de 2017

Nuestra cita cotidiana

Mr. Hyde y yo

Villaviciosa, 5 de junio
Julen continúa mirando la soledad a través del ventanal. Quien mira encuentra, me digo. Trato de mantener mi mirada en Táchira, llevo ya más de un día sin noticias. Se me hace eterno. Iris es de dos o tres mensajes diarios. Tampoco la veo en twitter.
Acabo de hablar, por teléfono, con su madre. Todo está explicado. Sufren de un corte de electricidad.
Mr. Hyde sale ufano.  Llevaba demasiado tiempo con la boquita cerrada. No estaba invitado a la “merienda”.
-         No pareces enterado que Iris vive en Palo Gordo

Lo sé. Difícil olvidar a la “Grilla”  No respondo.
-         Mal empezamos. Se ha roto el relato en dúo. ¿No?
Se hace muchas ilusiones mi amigo “del alma”.
Imagino la estocada que recibió la madre de Iris  cuando su marido le anunció que su docencia no había servido para que Iris fuera admitida en La Aplicación. Además no soportaba que se utilizara para la niña  el nombre de un ortóptero que hubiera querido erradicar del planeta. Lo intentó en la educación de su hija  a quien había machacado con la moraleja “La cigarra y la hormiga”. Como si hubiera querido purificarla con agua bendita.
Esta vez Mr. Hide no ha podido conmigo. Iris está en esta cita. Nuestra relación y proyectos no pueden depender del suministro de energía eléctrica o de caídas de Wifi de una de las partes. Para eso formamos un equipo y conocíamos las circunstancias en Táchira cuando asumíamos el compromiso de la cita cotidiana. Aquí estamos.
Nuestra  complicidad es tal que puedo continuar el relato de los sucesos tras el rechazo en La Aplicación.
Por lo que conozco de la mamá puedo deducir la estocada que sintió la “maestra”. Iris reconoce en su relato que tenía tanto miedo de este escenario que rompió en llanto ante el anuncio del cura. Esperaba, sin duda, que se hubiera  producido un error en la redacción de la lista de admitidas.
Es curioso que haga referencia a este miedo y que no nos cuente lo que sentía ella misma. Con respecto al padre, queda muy clara la victoria. El hombre descrito no era amante de la institución que rechazaba a su hija y tras  la rabia porque se cometiera el atropello, parece más bien que expresaba  gozo.
Iris tendrá que explicar lo que sintió ella. Lo de la madre, como indicaba, es previsible en el relato y yo diría que fue entonces cuando la misma se resignó a que una alumna a la que había dedicado tantos esfuerzos creciera como un insecto que había tratado, sin éxito,  de fumigar.
No me parece decente que la primera vez que doy voz a Iris sea más extenso. Entre nosotros hay mucho respeto y no quiero entrar en “arenas movedizas”.
Aquí estamos. El corte de suministro eléctrico no ha podido impedirlo.

Villaviciosa 6 de junio
Pues no. Me he equivocado una vez más. Al abrir mi correo he encontrado el relato de Iris. Esta mujer es como los reporteros de guerra. No falla a la cita.
Yo estaba a punto de enviar este relato cuando he decidido abrir mi buzón. He encontrado el relato de Iris. Después de pensar un rato, he decidido poner el mío y mañana pondré el de ella. 

lunes, 5 de junio de 2017

Nuestra cita cotidiana

Villaviciosa Hermosa

Villaviciosa, 4 de junio

Julen está cómodamente instalado sobre el respaldo del sofá. No se cansa de mirar la calle a través del amplio ventanal. Al fondo veo una mujer joven sentada en el muro de la estación de autobuses. No hay mucho que ver en calles desiertas, con la excepción de unos pocos coches que circulan a cuenta gotas. Es domingo.
La actualidad hace temblar y crujir de dientes. Ya no es por la amenaza que pesa sobre nosotros, que esta vez ha segado vidas inocentes en Londres. Tampoco me sorprende la utilización de la misma por Trump para justificar los cierres de fronteras. Me asusta que funcione una demagogia que insulta al más común de los sentidos.
Si no quisiéramos DAES no mantendríamos Estados fantoche o destruiríamos los existentes, como hicimos en Irak, en Libia… Ese es el caldo de cultivo y la causa de las migraciones de quienes quieren poner a salvo sus vidas.
En cualquier caso, estamos incumpliendo compromisos mezquinos de acogida, y violando Derechos Humanos que proclamamos pilares de nuestro Estado de Derecho. El número de víctimas de este incumplimiento es ya muy superior al de l@s caíd@s en los atentados de ISIS.
El discurso del miedo funciona y como prueba, la lectura de “El País” de los resultados de la última encuesta sobre intención de voto en España: “Sánchez arrebata votos a Podemos, crece ciudadanos y baja el PP”
El último seguiría siendo el partido más votado: 25,9%, pese a las graves acusaciones y al poco respeto del gobierno por los poderes parlamentario y judicial. ¿Se castiga a Podemos por la presentación de una moción de censura que reclama a gritos la sanidad democrática? ¿Se premia al PSOE por su ambigüedad con respecto al tema, por apoyar políticas que censura y por mantener un gobierno que denuncia?

Son hechos graves. Julen y yo necesitamos comunicar. Claro que él no lee la prensa. Se entera de mi zozobra y se empeña en conocer a personas con quienes compartir. Hemos paseado por todo Villaviciosa. Cerca de nuestro edificio, en la misma calle de La Habana, hay un pequeño parque en el que se ha colocado mesa y bancos de madera.
Una pareja de viejos, como nosotros, coloca mantel y se dispone a almorzar. Una escena que me hace pensar en aquellos maravillosos años en que llevábamos comida al campo, a la playa, a las cerveceras, al tren… Recuerdo aquellas tortillas hechas con patatas de Valdebezana, cuando se las dejaba en la tierra el tiempo requerido y se abonaban con excrementos mezclados con paja. También los huevos eran de nuestras gallinas, alimentadas con trigo, mondas de patatas y los gusanos que encontraban en sus paseos.
Esta delicia estaba acompañada de pimientos fritos en aquel aceite que gustaba a aceituna. Se me hace la boca agua. Sin embargo, lo que más urge es explicar mi parada.
No es que se me pida. Probablemente la pareja juzgará extraña nuestra actitud. Julen los mira con la misma intensidad que yo. Estamos a escasos metros.
-         Gracias por dar tan grato uso al banco. Me hacen soñar con aquellos tiempos en que llevábamos tortilla de patatas con pimientos fritos.
No siento complicidad. Se acepta mi escucha. Seguimos nuestro camino, pero no lo hacemos con las manos vacías. Ella responde en guisa de amable despedida:
-         Nos ha apetecido comer fuera. Lo hemos hecho. Aquí estamos.

No hemos salido mal parados y pienso que hemos intercambiado el mensaje. Comparo la experiencia con una similar que me ocurríó en el Paseo marítimo de Mazatlán. La presencia del cartel de Sinaloa es manifiesta por los muchos edificios arrastrados a ruinas por los explosivos que usan las mafias. Lo que recuerdo son esas familias sentadas en el muro de la playa para comer lo que se habían traído. Se me antojaban manjares, en Mazatlán hay mucha pesca furtiva, de langostino, de tortuga… de exquisiteces que atraían mi mirada.

1.     Si usted gusta…

Las palabras estaban acompañadas de sonrisas de bienvenida, aunque , como aclaran los mexican@s sinceros que conozco, para ell@s sea un gringo.

No hemos vuelto a hablar con personas, aunque nos hemos cruzado con algunas. Algo es algo.

Esto no es vida. ¿Alguien puede extrañarse de que me refugie en twitter? Será virtual pero yo encuentro la comunicación que me falta en mi entorno físico y desde luego, no me parece pasar desapercibido.


Nada de eso, “compartimos la merienda”, además no estoy solo: Iris y yo preparamos juntos la nuestra. Mira lo que ponía ella hoy en twitter. Me limito a tres comentarios: “La guerra en Siria cobra la vida de más de 120.000 niños “Más del 80% de los menores han sido víctima de algún tipo de agresión en el Mundo ONU 2017”. “Cada cinco minutos 1 niño muere a causa de la violencia”.

domingo, 4 de junio de 2017

Nuestra cita cotidiana

La Aplicación

Táchira, Palo Gordo 2 de junio 6.30 de la mañana 12 grados  centígrados. 


La exquisita fragancia del café recién tostado me ha sacado de la cama. No lo tomo. Me deleita ese olor. Mi sobrino Fernando es un excelente tostador. Conoce el producto de nuestra finca, categoría gourmet, desde su más tierna infancia. Siempre le ha gustado hacer algo que necesita  mucho cariño. El tostado artesano del café requiere su punto exacto. Así ocurre con todas las exquisiteces que estamos perdiendo. Fernando ofrece esa delicia los viernes. Necesitamos dos o tres quilos para el consumo familiar. La propiedad nos vino por herencia materna.
Ver y oler es un placer; aún mayor recibir la felicidad que reflejan  rostro y gestos del “oficiante. Es feliz, pero no se daba este gusto cuando se podía adquirir el producto, aunque no tan exquisito. Lo intuyo por el olor.
Desde hace tres años, un producto tan necesario en nuestros climas, escasea en las estanterías de los comercios. Fernando hace que nuestra familia no sufra la falta.
Hay algo más. Es un brillante abogado y transmitía su bien hacer como fiscal. Desgraciadamente lo ha dejado, agobiado por jornadas de trabajo de doce horas y por la falta de todo. Su esfuerzo se perdía tanto como un salario que no le permitía cubrir sus necesidades. Ahora lo hace y disfruta, aunque conserva un lamento como el de Quevedo cuando miraba “los muros de la patria mía”.

No quiero dejarme invadir por la pena. Enciendo el ordenador portátil , miro los periódicos  nacionales  y locales, en  los últimos  veo una noticia que no me deja indiferente “los  colegios privados del Táchira  presentan problemas de funcionamiento  por el alto coste de la vida”. Leo el artículo. Un portavoz del instituto  La Aplicación  enumera las dificultades.  Esa noticia me trae recuerdos de infancia. Respiro profundo y me meto en el muro  de Carlos. Como casi siempre hay mucha actividad. Comparto como he compartido mi perfumado despertar. La cita cotidiana me entretiene un poco más y después siento la necesidad de comunicar por su buzón privado.
 El recuerdo seguía ahí lacerando mis  pensamientos.  El Instituto La Aplicación fue fundado por Monseñor Fernández Feo, es considerado como uno de los mejores colegios privados de Venezuela.
 En la mañana del  9 de junio de 1983 contaba con 9 años y medio de edad, había terminado mis estudios primarios, era una niña pequeña de aspecto  enjuto, con mucha energía, que destacaba en los estudios. Mi madre, Carmen con vocación de maestra,  me enseñó a leer y escribir con 3 años y medio. A los 4 dividía con decimales. Me encontraba en el  Instituto La Aplicación con mi padre, Fidel, esperando la publicación de los resultados  del examen de admisión.
Sí, para estudiar ESO y Bachillerato en este prestigioso Colegio había que someterse a duras pruebas de selección. Una monja se acercó al pasillo principal y publicó en la cartelera la calificación y el listado  de los nuevos estudiantes. Mi nombre no aparecía, mi padre que era el presidente de Unión Republicana Democrática (URD), tercera fuerza política de Venezuela en la época, se crispó, pidió hablar con el director del instituto o el encargado académico, un viejo cura español, fuimos atendidos   de inmediato.
Entramos al  despacho, el cura nos saludó muy amablemente, nos invitó a sentar y nos ofreció tomar un café, mi padre fue al grano
Preguntó: “Por qué  mi  hija Iris Pérez no se encuentra en el listado? 
El cura nos miró fijamente y expresó con la mirada: “ Ah! ella es Iris, es una pequeñaja!”.
Al cabo de un rato dijo: “Lamento informar que su niña no obtuvo la calificación mínima” 
Mi padre, educadamente,  le solicitó los resultados de mis pruebas. El cura respondió que no podía hacerlo, porque no estaba permitido en las “políticas” de la institución.  Mi padre era un hombre audaz, un  zorro político, a él no se le engañaba fácilmente. Subió enérgicamente  el tono de voz  y exigió la verdad “¿Por qué Iris no aparece en el listado?” El religioso comprendió rápidamente  que no trataba con un tonto.
Respondió secamente:

-         Su hija obtuvo la nota más alta entre los 200 aspirantes, pero no puede acceder a nuestro selecto grupo de estudiantes, su lugar de residencia es en la aldea Palo Gordo, un campo de cafetales y estudió la primaria en una escuela rural.
-          
-         Añadió como remate de faena:
-          
-         -          Los niños del campo no pueden mezclarse con los nuestros, pertenecen a mundos diferentes, se crean traumas y choques.
-          
-         Terminó sentenciando: “nuestro deber es evitar el dolor a los más débiles”. El mismo era consciente de que sus explicaciones no calaban  y trató de arreglarlo, zalamero: “
-          
-         -          Pero,  dado  su cargo político, puedo  conseguir  un cupo en el colegio María Auxiliadora, que es un internado para niñas  como ella.

Mi acompañante  dejó de contenerse, se agarró con fuerza a uno de los brazos del curita y trató, sin esperanza, de explicar:
-          Mi mujer y yo nos sentíamos agobiados por la existencia “urbanitas”. Queríamos librar a nuestra prole de ese trauma. Nos mudamos al campo. Eres un español clasista y manipulador. No representas al Dios que dices adorar ni a la tierra de mi padre. Me das asco. Mi hija no estudiará  en este colegio, no soportaría el hedor  a mierda, que expulsaría   todos los días  al  llegar a casa después de recibir sus enseñanzas, no lo toleraría, no, no lo toleraría.
Yo comencé a llorar, me sentía culpable, sentía miedo de cómo iba a tomar la noticia mi madre, a ella le hacía ilusión que yo estudiara en La Aplicación. Mi padre creía en la educación pública, en la privada no. Me abrazó y me dijo:
-         No llores grilla,¿ no ves que te mereces algo mejor?

Las ironías de la vida, a unos años de lo sucedido, La Aplicación atravesó  por un descalabro económico y se vieron  obligados  a dejar su elitista sede, a comprar un pequeño terreno y edificar una modesta construcción en  una  incipiente Urbanización  para profesores de Universidad Altos de Paramillo ubicada en Palo Gordo, a 600 metros de la casa materna.
Mi reminiscencia se disipa,  regreso al 2 de  de junio de 2017. Entro en twitter. Coloco  información sobre la pobreza en México: cerca del 50% de sus habitantes son pobres, más de 55 millones de ciudadanos. Mi cuenta empieza a arder. Tengo que dejarla a mi pesar. Me toca escribir mi segundo capítulo y hay el compromiso de la cita cotidiana.
A  mediados de  enero publiqué  en twitter unos artículos y vídeos sobre la manipulación de  los medios de comunicación de masas y sus dueños.
Carlos comentó: Gracias, Chiqui  por visibilizar esta información, vivimos en una sociedad robotizada, estamos huérfanos  de cultura.
Me pareció interesante su comentario, decidí  retuitear todos sus mensajes  y leer su blog ese día,   18 de enero, Carlos explicó que todo iba bien con el urólogo, que respondía bien al tratamiento. Así me enteré que era un paciente de cáncer. Sentí empatía, mi padre , ese hombre  de fuerte carácter que me defendió de los abusos de La Aplicación, murió de cáncer de hígado en  2008.
Le escribí : “ Doctor gracias por sus artículos, me agrada lo que cuenta.Seguro usted y yo estaremos en contacto”
Carlos respondió : “ dejemos los formalismos, somos colegas, no me trate de usted”
Se me caen las babas ante ese  aprecio.

Los cometarios de Carlos siempre están bordados por un fino hilo de conocimiento, autenticidad y ternura.

sábado, 3 de junio de 2017

Nuestra cita cotidiana

Mi Iris
Villaviciosa, 2 de junio de 2017

No podría explicar cuando encontré a Iris en Twitter. Tampoco tengo consciencia de quien siguió a quien. Son detalles insignificantes. No ocurre así con el muro. Se presenta como alguien que tiene espacio para una nueva vida y que está dispuesta a arrancar hojas de lo vivido.
No recuerdo el término que utiliza y no entiendo el mensaje como “eliminar”. Interpreto que se trata de digerir.
Es valiente y me meto en el grupo de l@s que intentamos “escribir” nuestras vidas. Claro que yo estoy en la setentena y ella en la cuarentena.
El resto del muro ofrece informaciones de gran interés para la globalización ciudadana. Muy bien documentadas. Hay trabajo competente y compromiso.
Debo aclarar que desdeñaba las redes sociales por prejuicios derivados de la burbuja que refuerzan las nuevas tecnologías. He llegado a cubrir 80 km para encontrarme con personas con quienes llevábamos decenios de contactos perdidos y el tiempo que pasamos juntos fue ocupado por la visión de las fotos que se empeñaban en enseñarme y por comunicaciones de WhatsApp . El recurso al móvil es un truco que padezco. Estamos en una sociedad sin comunicación con el entorno cercano.
Empecé a meterme seriamente en Twitter en agosto pasado. Comprendí rápidamente que estaba equivocado.  Hacemos nuestro muro y encontramos sinergias. L@s que buscamos, encontramos.
Me considero afortunado. Hay, sin embargo, algo que tengo en cuenta al aceptar seguidor@s: el interés por hacer que otro mundo sea posible ya. Es la única razón que encuentro para vivir.
Iris, como el resto del grupo tiene eso. ¿Por qué la encontré especial? Tenemos mucho en común; somos activistas de la misma causa y, como ella dice, con orgullo, somos extravagantes. Sobre todo, como ya he indicado, tenemos páginas en blanco y voluntad  de construir un futuro con una buena digestión del pasado.  
Hemos descubierto que trabajamos en equipo y día a día, esta armonía se va notando. No nos encerramos en nuestra burbuja: compartimos. El objetivo es formar equipo.
“Catarsis” fue ya un comienzo. Iris es un@ de l@s que me empujó a escribirla. Todo comenzó en un debate sobre Freud y Lacan. Yo añadí a Miller y no solamente porque es el único que sigue vivo. Había algo de vanidad y evoqué mi relato: “En busca del autor perdido”, en “Viena”, MAR 2012.
El último está inspirado en la magistral novela “El otoño en Pekín” de Boris Vian. En la misma, un conductor de autobús hace caso omiso de su ruta y lleva a los viajeros a “su mundo”. El narrador de mi  relato es dado de alta por Miller por el mero hecho que ha perdido el sueldo de su recientemente fallecida esposa. Hasta entonces el matrimonio necesitaba una terapia mensual. El sueldo de la difunta  pagaba los honorarios del psicoanalista.
El paciente no comprende. Se sienta en un banco y emprende un viaje, a bordo del autobús conducido por el chofer loco, a la Viena de Freud, de Sisi, de la princesa Bonaparte y de los cimientos de la I Guerra Mundial.
Me gusta mucho el relato, pero pese a que tuve que adquirir ejemplares de la antología, no me queda ninguno y las personas a las que se los he regalado no los encuentran.
No tenía previstos estos resultados cuando mi  ego mencionó el relato en twitter. Hubo peticiones del mismo y yo pensaba escanearlo para compartirlo. Difícil hacerlo si no hay documentos.
Quedé muy mal y descubrí mi desorden con los papeles. Realmente no controlo. Añado que cada vez que busco, los dejo desperdigados en el salón. No sé si se vio en twitter todo. Claro que no es Skype, pero, el fallo es, realmente, revelador.
Nadie lo mencionó, l@s  tertutian@s se limitaron a mostrar su pesar. Yo sí me lo repetía y creo que fue entonces cuando decidí meterme en una catarsis.

Fue el primer peldaño que recorrimos juntos Iris y yo. No hemos tocado el tema, pero en las complicidades en “Catarsis” hemos dado muchos pasos, muchos: somos socios, ya lo creo y no tenemos inconveniente alguno en compartirlo. No tenemos pizca que ocultar, aunque esto sea tachado de “Una- extravagancia más”.

viernes, 2 de junio de 2017

Nuestra cita cotidiana

Mi primer encuentro  con Carlos Ortiz de Zárate

Táchira, 14 de diciembre de 2016.
No soy buena para recordar fechas. La del primer contacto por twitter se produjo el 14 de diciembre. Era el último día del semestre. Estaba en mi despacho. Me acompañaba la señora de limpieza del departamento, Andrea.
Dos días después  cumpliría 42. Ignoro la razón del adelanto de fechas en los registros de la universidad. Las cosas pasan por algo y así lo intuí  cuando recibí el anuncio del seguimiento.
El mensaje decía “Te sigo y comparto tu muro”. Nada más. El resto fue “Magara”. Había corrido a refugiarme en el despacho para ocultar la rabia de mi impotencia. Necesitaba llorar en mi intimidad.
Me equivocaba pensando encontrarla en mi despacho. Una de mis estudiantes, María, me esperaba con una tarta de calabaza. Quería que apagáramos juntas las 42 velas. La rabia tenía que dejar paso a la ternura. Soy de natural agradecida y el detalle era enternecedor. Pese a las circunstancias que sufre mi querida Venezuela, a la actividad de la rumorología que adelantaba la noticia oficial de la decisión de suspender la rama de turismo a partir del primer semestre de 2017 , que yo no sospechaba hasta que me enteré en la reunión que acababa de abandonar, había víctimas que pensaban en mí.
Intenté disimular mi rabia. Es muy fuerte. Ciento veinte alumn@s se quedarán fuera de una universidad que decide, sin argumentos válidos, eliminarl@s. María lo sabía y no hizo mención alguna. Me lo ha confesado después. No era momento de lamentaciones, estábamos allí para celebrar. Ya nos ocuparíamos de encontrar solución a nuestra  exclusión.
María es muy perceptiva y notó mi zozobra. Yo también la suya; la noticia no era para menos. Ambas supimos imponer la celebración y de acuerdo tácito,  dimos brevedad a la misma. Había que evitar el estallido y apurar las excusas de que las lágrimas que se empeñaban en salir provenían de la emoción por la celebración.
Nunca he tardado tan poco en apagar las velas. Nos fundimos en un abrazo y ella encontró la disculpa que permitía explicar la separación sin alimentar la sospecha de la imperiosa necesidad de ambas de recluirnos en nuestros rincones para sacar la rabia.
Me vino muy bien la interrupción. El afecto de María había apaciguado mis entrañas. Me Metí a Twitter. Tenía muchas cosas que contar. Soy activista y me preocupa el mundo en que nos toca vivir. Además mis mensajes no caen en saco roto.
Me siento comprendida y arropada, como me ocurre con mis alumn@s. Es una herramienta que da voz a la ciudadanía global. Lástima que las nuevas tecnologías sirvan más para encerrarnos en nuestras burbujas y para asustar. No es el caso de mi grupo: compartimos información que nos empodera.
No recuerdo de qué tratábamos el 14 de diciembre. El mensaje de Carlos ocupó mi mente y mi rabia.
Era breve, pero me impactó hasta el punto de sentir la necesidad de entrar en su muro. Justo en ese momento entró Andrea. Primero miró lo que quedaba de tarta. Después a la pantalla.
Lo que descubrió en la última fue más fuerte que sus ganas de probar la tarta. Vio en la foto de Carlos un extraño parecido con un vicerrector que compartimos en nuestros afectos.
Nos pusimos a hablar mientras nos terminábamos el pastel. Carlos fue el tema. Buscamos juntas más información sobre la persona. Vimos, en su blog las dificultades que tenía para sacar un billete en la página de Renfe. Había encontrado plaza en el Alvia Jerez Madrid que salía a principio de la tarde del 24 de diciembre.
Estaba en El Duque de Medina Sidonia y pensaba que no había agencia de viajes en la ciudad. Los problemas usuales entre American Express y Renfe. El quería coger ese tren y temía que se vendieran las plazas disponibles. Se agarró un buen berrinche. No podía utilizar otra tarjeta. La página de la compañía ferroviaria solo admite las tarjetas que ya han sido utilizadas en la misma.
Me sonó una historia tan difícil de asimilar como la que estaba padeciendo. Todo se arregló con una simple llamada telefónica. Hay una agencia de viajes en Medina Sidonia y la dueña le dio su confianza, sacando el billete, a la espera de que pasara a pagarlo.
Carlos necesitaba tres días, el tiempo de cumplir con sus entonces citas diarias en su blog. Los horarios de apertura de la agencia coincidían con los que el demandante del billete usaba para completar su relato. Este hombre cumplía su compromiso de escribir el borrador de un capítulo diario. Por eso ha publicado seis novelas.
El berrinche no había dado frutos. Solamente cuando pasó la tormenta se informó de la existencia de la agencia. El resto sobra. La confianza que le otorgó su interlocutora fue “Magara”, explicaba Carlos.
Me quedé con la movida. Siempre he creído en la energía cósmica, encontré más información en “El principado de la Fortuna”. La lectura de la novela fue muy posterior. Entonces encontré un alma gemela. Comprendí por qué quería viajar a primera hora de la tarde. Quería cenar con su familia. Sabía que la estancia tenía que ser breve para evitar confrontaciones. Quería cumplir y evitarlas. Tomaba su billete de regreso a Villaviciosa para el 26 a las once.
Me veía en el contexto. También estaba la magia de Villaviciosa. Ciudad que visité y disfruté hace años y que he vivido recientemente al ver los vídeos de la presentación de Catarsis.
Contesté al mensaje comunicando mi cariño por Villaviciosa. Lo agradeció y añadió con orgullo “Asturias es mi tierra de adopción. Soy vasco”. Añadió” vivo con mi compa Julen” Pensé que se trataba de su pareja. ¿Por qué me afectó? Imaginaba el enorme cariño que se tenían, colmado de la ternura proveniente de “Magara”. Yo quería entrar. Me sentía excluida. Pronto comprendí que se trataba de su mascota y que me hacían sitio. . Entre 16  y 20 de diciembre   la agitación política del país se hizo  sentir, el gobierno venezolano asestó  un duro golpe a las mafias financieras  y bancarias, integradas por venezolanos, colombianos, brasileños y alemanes. Delinquían en   tráfico y lavado de dinero, el continente africano era su destino. Llevaban años apropiándose de los billetes de 100 bolívares, los de más valor en Venezuela. El gobierno decidió eliminar el billete. Ya se habían llevado los malhechores 300.000 millones de  bolívares en esos billetes. Nos amargaron la celebración de las navidades. No había liquidez y se colapsaron los bancos. Con todo ello, lo más grave  fue la barbarie que se impuso. Gran parte de los comercios en Ciudad Bolívar fueron saqueados, hubo que imponer toque de queda, sí, fue una navidad triste  y muy convulsa para much@s venezolan@s
Hasta mediados de enero de 2017, no interactué más con en el twitter de Carlos, los motivos no los sé.





jueves, 1 de junio de 2017

Preámbulo

Aquí estamos

Ayer,  me sentí acorralado  y decidí confrontar a un Mr. Hyde alimentado por la “criptonita” de Trump. Superman ya no es el “bueno” que defiende el “sueño americano”; el de los “buenos”. Se ha quitado la careta y amenaza al planeta tierra.
Sufrí las consecuencias del “nuevo orden” en mis carnes. No viene al caso dar detalles, puesto que cada un@ tenemos nuestras vivencias y en ellas lo vivimos mejor.
¿Por qué me sentí atrapado? Nada nuevo en la cotidianidad que nos imponen.
“Magara”,  esa energía universal que me llevó a la primera catarsis, me trae  a una segunda.
Esta vez no estoy solo. Iris me envió anoche su primer capítulo. Aún no he terminado mi rito iniciático y por tanto la lectura del relato forma parte del mismo.
Me precipité en la convocatoria. Tenía que haber esperado a resolver urgencias que ahora interfieren en mi escritura. Tenía que haber contado más con “Magara” y, desde luego, hubiera debido consultarlo con Iris.
Ella ha respondido a mi cita y esta novela romántica tendrá dos autores. Por las distancias entre Táchira y Villaviciosa, porque el encuentro se produjo en twitter y por otras razones que verás pronto, la criptonita está muy presente en manos de Mr. Hayde.
Mi compromiso  se produjo cuando comprendí que la única alternativa era crear un antídoto.
Iris me ha dado mucha fuerza en un ritual amenazado por un” Superman” insolente. Me ha dado el antídoto. No estoy solo y vamos a contarte nuestra historia.
Empezará ella. No se trata de cortesía, sino de orden de emisión.
Insisto en que esto es un borrador. La versión definitiva estará constituida por dos relatos cuyo orden de lectura podrás escoger, y que se encuentran en la mitad del libro.