Radio de los 60s

martes, 22 de diciembre de 2015

Mi artículo de hoy

La hora de la verdad


Los resultados obtenidos en las generales presagian grandes dificultades de pactos necesarios para constituir gobiernos estables; cierto,  y temo que unas nuevas elecciones no pondrían las cosas más fáciles, puesto que hay un gran número de ciudadanos que ha votado programas que reclaman alternativas a asignaturas pendientes que acumulamos desde los inicios del post franquismo y que ahora no queda otra que confrontar: léase casos como el catalán, la corrupción o la indignación ciudadana ante el ninguneo de los derechos sociales.

Todas las alianzas presumidas por los medios influyentes  para formar una mayoría de gobierno,  son inquietantes. Por una parte, los partidos del poder tendrían mayoría suficiente para garantizar estabilidad   y beneplácito de los poderosos. Por otra parte se baraja la unión del PSOE con Podemos y otros partidos de izquierda o de no tan izquierda, como serían los casos de Coalición Canaria y de PNV. Los votos obtenidos por PP y Cs, pueden paralizar cualquier intento  de reformas constitucionales, por ejemplo y activaría la inestabilidad, puesto que hay cambios institucionales en la negociación del consenso que permitiera mayoría de gobierno. Por si la representación parlamentaria del PP y Cs no fuera suficiente, el partido del gobierno tiene mayoría holgada en el  Senado, para paralizar cualquier intento.
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Un gobierno de una coalición PP- PSOE no parece el adecuado para gestionar el desafío catalán, que, por cierto, es manifiesto en estos resultados. De la misma manera, unos partidos acusados de corrupción, que no han cesado de perder votos en las últimas elecciones, lo tendrían muy mal frente a una ciudadanía indignada  y a unos representantes que suman un gran número de votos y que son mayoría en circunscripciones claves.

¿Qué podrían hacer; declarar la guerra a Cataluña? A eso nos llevarían las proclamaciones, en el tema,  del PP y del PSOE- Nadie, en su sano juicio, contempla este panorama. Por mucho que se empeñen los hacedores de opinión. El único debate es el que plantee alternativas a las lacras que hemos ignorado, sistemáticamente, en el postfranquismo. No nos engañemos, ha llegado la hora de la verdad.

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