miércoles, 14 de abril de 2021

Nuestra cita cotidiana

El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República española. Hoy la cita será monotema. Comenzaremos por la derecha. Javier Redondo lo plantea ampliamente: “14 de abril 1931: así se proclamó la II República”: https://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2016/04/14/570f688922601dd17a8b4578.html

Unos párrafos; espero que te animen a pinchar:

Todavía hoy, los historiadores discrepan sobre la interpretación de los resultados de aquellos trascendentales comicios que precipitaron el desenlace: Alfonso XIII partió hacia el exilio. Sin embargo, para explicar la caída de la monarquía han de encadenarse retrospectivamente los acontecimientos, como mínimo, hasta entroncarlos con el Desastre de Annual en 1921 -y la crisis militar que generó- y el advenimiento de la Dictadura de Primo de Rivera, en septiembre de 1923.

 

El conde de Romanones, monárquico de pro, pero combativo con la dictadura, aseguraba que había "conocido a pocos hombres más representativos de las virtudes y los defectos del pueblo español que don Miguel Primo de Rivera, y pocos que, como él, reunieran un mayor caudal de simpatías, tantas, que desarmaba hasta a sus más enconados adversarios. Le acompañaban la figura, la voz, hasta su dejo andaluz; inteligente, decidor, de cultura limitada a las materias de su profesión, con verdadero sentido de gobernante y gran conocedor de los hombres".

Vino a poner orden en las calles, pero al final se le rebelaron los estudiantes y aumentaron las revueltas obreras. Solucionó el problema de Marruecos, pero no supo conservar a su lado a los militares. El régimen de Primo de Rivera se constituyó a término, pero sin concretar la fecha de caducidad, de modo que no dio razones para el optimismo cuando suprimió la actividad de los partidos y creó el suyo propio, Unión Patriótica; cuando disolvió el Parlamento -que sustituyó por la Asamblea Nacional- y cuando se le pasó por la cabeza proclamar una nueva Constitución.

 

Alfonso XIII estaba tocado, y cuando Miguel Primo de Rivera, enfermo y sin apoyos, abandonó el poder el 28 de enero de 1930, con tres conjuras neutralizadas a sus espaldas -la Sanjuanada, la intentona de Sánchez Guerra y el postrer golpe de Goded-, la soledad del Rey quedó al descubierto. En definitiva, el Directorio constituye la espita que expulsa del regazo real a algunos políticos monárquicos. Los partidos políticos se deshacen también porque han dejado de creer, o bien en la monarquía, o en la dinastía borbónica, o sólo en este monarca. El caso es que lo que se debate desde finales de 1929 es la eficacia del proyecto democratizador, y la monarquía lo había perdido. El republicanismo deja así de ser un ideal propio de la intelectualidad, del liberalismo radical, de los federalistas y de los socialistas, para presentarse como una opción no sólo posible, sino necesaria en amplios sectores sociales.

 

El Pacto de San Sebastián, firmado el 17 de agosto de 1930 por los más destacados líderes políticos del momento, rubrica que la república supone una aspiración concreta, dotada de un proyecto político determinado -y en absoluto marginal- y un plan de actuación definido. En resumen, allí se acuerda, sin necesidad de ponerlo negro sobre blanco, convocar unas Cortes constituyentes republicanas, garantizar la libertad religiosa, acometer la reforma agraria y reconocer el derecho de autonomía de las regiones que lo soliciten en las Cortes.

En todo caso, lo que más preocupa a Berenguer no son ni las conferencias de los intelectuales y políticos, ni las reuniones de los conspiradores, ni las algaradas estudiantiles -que, no obstante, obligan a suprimir algunas libertades públicas-, ni las revueltas obreras, sino el ambiente que se respira en los cuarteles. El director de Seguridad, el general Mola, es consciente de que un amplio sector del Ejército repudia la monarquía.

 

Frente a la desunión en las filas monárquicas, el republicanismo, en frenética actividad, consigue incorporar al PSOE y a la UGT a su proyecto y aprobar el plan de actuación, que incluirá, a mediados de diciembre de 1930, una huelga general y un levantamiento militar. El 28 de septiembre se reúnen en la Plaza de Toros de Madrid, bajo el lema "Solidaridad republicana", más de 20.000 personas para escuchar a los principales líderes del republicanismo. El mitin sirve a los convocantes de barómetro para pulsar el estado de la opinión pública

 

Jorge M. Reverte ofrece interesantes aclaraciones: “Al exilio: así cayó Alfonso XIII”: https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200731/27127/exilio-asi-cayo-alfonso-xiii.html

 

Unos párrafos. Debes pinchar:

Por buscar un comienzo, el más cierto, en el que casi todos los historiadores coinciden, es el 15 de septiembre de 1923, cuando el joven monarca recibió a un general golpista, Miguel Primo de Rivera, y le calificó de iluminado, legitimando su bárbara acción al expresar el deseo de que Dios le ayudara a acertar en su tarea de gobierno, que se apoyaba en la violencia de las armas. La monarquía de carácter constitucional se enfangó aliándose, ligando su destino, con quien rompía brutalmente el armazón legal que la sustentaba.

El general Primo de Rivera, un grosero e inculto espadón de los muchos que ha dado la historia del ejército español, se había confiado a sí mismo el papel de hombre providencial que tenía que extirpar los males de la patria

La situación social era insostenible. Las calles y los campos se teñían de sangre con gran frecuencia. Los campesinos se alzaban en revueltas desesperadas que tenían como fin salvar del hambre y la miseria a sus familias. Los caciques agrarios no se conmovían un ápice ante el desgarrador paisaje de hambrunas y desposesión que degeneraban muchas veces en una feroz violencia encuadrada en torno a los sindicatos, sobre todo la CNT, hegemónica en el campo andaluz.

El desorden imperaba también en la política. Los militares, que venían siendo sus grandes protagonistas, aunque “desde la barrera”, saltaban el listón, agrupados en las Juntas Militares de Defensa, cuando estimaban que se había sobrepasado algún confuso límite. Estas Juntas, estúpidamente legalizadas en 1920, se convirtieron en árbitros de la política, aunque sin tomar las riendas del Estado en ningún momento. Uno tras otro, los gobiernos caían por su presión.

 

César Andrés Baciero añade: “80 años de la muerte de Alfonso XIII: su particular romance con Ena de Battenberg , del flechazo al rechazo mutuo”: https://www.revistavanityfair.es/realeza/articulos/alfonso-xiii-mujer-victoria-eugenia-de-battenberg-boda-matrimonio-relacion-muerte/48950

 

El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República Española y el rey, como su abuela Isabel II 68 años antes, emprendió rumbo al exilio parisino. Buscaba evitar un enfrentamiento armado. “Quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil”, había escrito el día anterior. Abandonó solo España desde Cartagena (Murcia) a bordo del crucero Príncipe Alfonso de la Armada Española. “Todo ha terminado, no hay nada en contra tuya, te puedes quedar esta noche y te irás mañana con los niños”, le dijo a su mujer la última noche que cenó en palacio. Su familia cogió el tren desde Aranjuez la mañana del 15 para reencontrarse con él en el hotel Le Maurice de la capital francesa. Don Alfonso no se prodigó en carantoñas con los suyos, estaba muy ocupado conspirando contra la nueva forma de gobierno. En plena Guerra Civil mandó a luchar a su hijo, el infante Juan, junto al ejército sublevado. Don Alfonso, que había desembarcado en Marsella el día 15, pasó esa noche en el Hotel París de Mónaco donde fue fotografiado por la prensa gala. El pie de foto rezaba “el rey playboy degustando el cóctel Alfonso XIII que ha inventado el barman Emile”.

 

Gracias a l@s 1089 que acudisteis a la cita de ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/

Gracias a Iris

Gracias a ti


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