El 18 de abril de 2002 regresó a Kabul el ex rey de
Afganistán. El Universo. Com lo presenta muy bien: “ Ex rey de Afganistán
regresa a Kabull tras 29 años de exilio”: https://www.eluniverso.com/2002/04/18/0001/14/A54FF6A532F847F89C11F96EB31D8965.html/
El ex rey de
Afganistán Mohammad Zahir Shah pisó hoy su tierra natal después de un exilio de
29 años en Italia, llevando sobre sus frágiles hombros las esperanzas de
grandes cambios en esta nación desgarrada por las guerras.
El histórico regreso de Zahir Shah, de 87 años, como un ciudadano común, lo
coloca en una posible función política de importancia.
Durante sus casi
tres décadas de ausencia, el país de 23 millones de habitantes, otrora una
nación tranquila, se convirtió en un infierno de muerte y devastación.
Las Naciones Unidas calculan que 1,5 millones de afganos han muerto, dos
millones resultado heridos y cinco millones se han convertido en refugiados
desde la invasión soviética de 1979.
Hoy, también tenemos monotema.
Roberto Ortiz de Zárate ofrece un excelente planteamiento
de la gobernanza del ex soberano: “Mohammad Zahir
Shah”: https://www.cidob.org/biografias_lideres_politicos/asia/afganistan/mohammad_zahir_shah
Unos párrafos:
De entrada, el nuevo Gobierno, por primera vez,
estaba íntegramente compuesto por personalidades no palaciegas formadas en
universidades extranjeras, empezando por el primer ministro Yusuf Khan, que ni
siquiera era pashtún. Al desligar el ejecutivo de la familia real, Zahir
propició una liberalización política e informativa. Después nombró una Comisión
encargada de elaborar una Constitución, una Comisión Consultiva que debía
presentar enmiendas al borrador del texto y, ya en la primavera de 1964,
convocó una loya jirga para discutirlo y aprobarlo. Entre los
450 integrantes de este cónclave figuraban legisladores, ministros y miembros
de las comisiones Constitucional y Consultiva.
La Loya Jirga o Gran Asamblea de notables
tribales y religiosos (jirga significa "círculo de
gente") era y es una institución tradicional afgana encargada de deliberar
y sancionar los grandes procesos políticos, inclusive los cambios de emires y
reyes, si bien se considera que su primera reunión de dimensión nacional,
representativa de todos los sectores sociales y religiosos de Afganistán, fue
en 1924 a petición de Amanullah Khan. Zahir convocó su primera loya jirga en
1941 para aprobar la neutralidad del país. Como cuerpo consultivo aspira a un
consenso que enlaza las prácticas preislámicas locales, características de la
organización tribal pashtún, y la shura o asamblea islámica.
La Constitución consagraba la división de
poderes, permitía el funcionamiento de partidos políticos y garantizaba la
libertad de prensa; prohibía que miembros de la familia real pudieran
desempeñar los cargos de primer ministro, ministro, diputado del Parlamento o
presidente del Tribunal Supremo, y establecía la cooficialidad idiomática del
dari y el pashtún. Además, relativizaba la confesionalidad del Estado al no
calificar expresamente a la escuela sunní hanafí (seguida por el 90% de los
afganos) como la religión oficial; también establecía que la sharía o canon de
la ley islámica era la fuente de derecho sólo en los casos de vacío de las
leyes seculares aprobadas por el Parlamento y firmadas por el rey, leyes que no
podían resultar "repugnantes a los principios básicos del Islam".
Uno de los capítulos más significativos de este
período fue la emancipación de las mujeres, durante siglos
despojadas de derechos, marginadas de la vida pública y confinadas en sus
hogares. En 1959 se les concedió el derecho de voto, se les exoneró de llevar
el chador o velo islámico y pudieron asistir a escuelas y universidades mixtas.
Ese mismo año causó sensación (y escándalo entre los mullah o
clérigos islámicos) la comparecencia sin velo de las esposas de los dignatarios
del régimen en los actos del 40ª aniversario de la independencia nacional.
Dos mujeres integraron la Comisión Consultiva de
1963, seis la Loya Jirga de 1964, cuatro la Meli Shura de 1965 y en enero de
1966, por primera vez en la historia afgana, una mujer fue nombrada para
dirigir un ministerio, el de Sanidad (procede recordar que, por ejemplo, la muy
avanzada Alemania no creó su propio precedente en la materia hasta 1961), todo
lo cual fue considerado entonces revolucionario para un país que sólo seis años
atrás pasaba por ser uno de los más antifeministas del mundo. No obstante lo
más bien nulo de esta liberalización en el terreno práctico de la vida diaria,
los especialistas consideran que las mujeres afganas gozaron de más
reconocimiento público en los años de Zahir que en cualquier otro período de la
historia del país.
Entre finales de los años cincuenta y comienzos
de los setenta, el Afganistán monárquico ocupó un lugar de relieve en el
concierto de países no alineados y estableció una red de acuerdos y convenios
con muchos países. Además de por Leonid Brezhnev y Aléksei Kosygin en
representación de la URSS, Kabul fue visitado por Nehru e Indira Gandhi de
India, Tito de Yugoslavia, Zulfikar Ali Bhutto de Pakistán, Georges Pompidou de
Francia o el rey Faysal de Arabia Saudí, mientras que Zahir hizo lo propio en
Ankara (agosto a septiembre de 1957), Washington (septiembre de 1963), Nueva
Delhi e Islamabad (enero a febrero de 1967), Belgrado (julio de 1969), Londres
(1971) y Roma (1972), además de Moscú, visitada en cinco ocasiones entre 1965 y
1972.
Debes pinchar.
Salvador López Arnal ofrece un panorama más extenso en “La
URSS, Afganistán y el prosovietismo de los años ochenta en Cataluña”: https://rebelion.org/la-urss-afganistan-y-el-prosovietismo-de-los-anos-ochenta-en-catalunya/
Durante el siglo XX
Afganistán ha estado en el punto de mira y atención de las grandes potencias
occidentales por su situación geoestratégica, por ser país lindante con la
Unión Soviética. Ya en 1950, en la revista norteamericana Current
History, se señalaba: «Uno de los motivos por los que América [Estados
Unidos] le interesa Afganistán es la probable significación futura de este país
como plaza de armas para agredir a Rusia [Unión Soviética]». Antes incluso, en
abril de 1949, la revista inglesa Contemporary Review apuntaba
que posiblemente Afganistán adquiriera una importancia análoga a la que
entonces tenían los países lindantes «con el telón de acero de Europa». En su
edición de 1 de junio de 1955, el New York Herald Tribune sostenía
igualmente que eran pocas las regiones del mundo que tuvieran más interés para
los expertos militares y políticos estadounidenses que Afganistán.
Rebelión editó el pasado
sábado 24 de enero de 2009 un artículo de Vicenç Navarro sobre «Las raíces de
la guerra de Afganistán» https://rebelion.org/las-raices-de-la-guerra-de-afganistan/ publicado previamente en Sistema, una
revista de teoría social próxima a una de las familias del PSOE, donde
nuevamente se hacía referencia a la historia del país afgano. Deseo detenerme
en una parte de su relato y de su argumentación, la relacionada con las razones
de la intervención militar de la URSS a finales de 1979, a la que añadiré
algunas informaciones complementarias.
Dado que España es parte
de la OTAN -mediante referéndum ratificador convocado y manipulado por el
PSOE-, es bueno, incluso necesario, señalaba el profesor de la Pompeu Fabra,
que la ciudadanía conozca brevemente la historia de aquel país.
Una de las primeras veces
que Afganistán apareció en los medios de información españoles fue en los años
ochenta, «cuando tales medios se refirieron a la intervención de EE.UU. para
parar la invasión de aquel país por parte de la Unión Soviética». Afganistán
corría el peligro, se dijo, de transformarse en otra colonia del imperio
soviético, lo que fue impedido por la intervención usamericana en apoyo a «las
fuerzas de liberación» que luchaban en contra de un gobierno satélite de la
dirección política de la Unión Soviética.
El
27 de marzo de 1919, mientras se desarrollaba la tercera guerra anglo-afgana
(del 3 de mayo al 3 de junio de 1919), en plena guerra contra el terror blanco,
el gobierno soviético fue el primer gobierno en el mundo que reconoció la
independencia y soberanía de Afganistán. Al término de esta guerra, Gran
Bretaña se vio obligada a firmar un tratado de paz, reconociendo por primera
vez la independencia de Afganistán, aunque los británicos exigieron
reiteradamente la ruptura de relaciones diplomáticas entre Afganistán y la URSS
-en 1923 presentaron a la URSS el «ultimátum de Curzón», una de cuyas
principales exigencias era revocar el personal diplomático soviético en
Afganistán- y en enero de 1929, Bachha-i-Saqao ocupó Kabul, derrocando el
Gobierno legítimo y se proclamó emir de Afganistán con al apoyo y
financiamiento del imperio británico.
Afganistán, en todo
caso, uno de los países más pobres del mundo, estuvo regido hasta la década de
los ’70 por un sistema feudal, gobernado por una monarquía, «en el que el 75%
de la tierra era propiedad del 3% de la población rural».
3. En los ’70 las fuerzas
opositoras a aquel régimen feudal fundaron un Partido, el Democrático Popular
(PDP), que lideró la resistencia. El movimiento forzó el derrocamiento de la
Monarquía en 1973, siendo sustituida por un gobierno que fue igualmente
ineficaz, corrupto, autocrático y poco popular. El PDP acumuló fuerza para
exigir la destitución y abdicación del Rey pero no tuvo entonces suficiente
energía para cambiar las características esenciales del sistema político
afgano.
4. Sin embargo, la
insatisfacción con situación alcanzó tal nivel que en 1978 las movilizaciones
populares forzaron la dimisión del gobierno. Una parte del Ejército no sólo no
reprimió las movilizaciones sino que las apoyó, estableciéndose el primer
gobierno popular en la historia de Afganistán dirigido por el PDP y liderado
por un poeta y novelista, Noor Mohammed Taraki, el denominado «Gabriel García
Márquez de Afganistán».
5. El PDP, señala Navarro,
inició gran número de reformas incluyendo la legalización de los sindicatos, el
establecimiento de un salario mínimo, una fiscalidad progresiva, una campaña de
alfabetización y reformas en las áreas sanitarias y de salud pública que
facilitaron el acceso de la población a tales servicios. En las áreas rurales,
facilitó el establecimiento de cooperativas agrícolas.
Algunas mujeres ocuparon
puestos gubernamentales y siete de ellas fueron elegidas miembros al Parlamento
afgano. Las mujeres, que viajaban libremente, llegaron a constituir el 57% de
los estudiantes universitarios del país.
6. El gobierno, por lo
demás, eliminó también el cultivo del opio. Afganistán producía en aquellos
años el 70% del opio consumido para la producción de heroína. Ni que decir
tiene que el porcentaje actualmente es incluso mayor.
.
Como no podía ser de otra forma las citadas reformas revolucionarias generaron
enormes resistencias entre aquellos grupos cuyos intereses estaban siendo
afectados. Tres de esos grupos dirigieron el enfrentamiento: los terratenientes
propietarios de grandes explotaciones agrícolas, los líderes religiosos, que se
opusieron por todos los medios a los avances en la emancipación de la mujer, y
los traficantes de opio. En su ayuda acudieron raudos Arabia Saudí, el ejército
del Pakistán, temeroso del contagio que las reformas podían producir entre las
clases populares del propio Pakistán y, como era de esperar, el gobierno
imperial de Estados Unidos.
La alianza de EE.UU,
Arabia Saudí y Pakistán era enormemente poderosa y amenazaba la continuidad del
gobierno popular. De ahí que la administración afgana pidiera ayuda a la Unión
Soviética, ayuda que, por cierto, no fue concedida inmediatamente, hasta que,
finalmente, el gobierno de la URSS aceptó enviar fuerzas armadas en ayuda del
ejército afgano leal al PDP que estaba luchando contra las guerrillas
fundamentalistas de las Mojahidden, las fuerzas apoyadas y sostenidas por la
traída EE.UU, Arabia Saudí y Pakistán. La petición se amparaba en lo
establecido por el «Tratado de amistad, buena vecindad y colaboración»,
concertado entre Afganistán y la URSS el 5 de diciembre de 1978, tratado que se
basaba en el derecho de todo Estado, según el artículo 51 de la Carta de la
ONU, a la autodefensa individual o colectiva.
10. En 1979, la Unión
Soviética aceptó la petición del gobierno del PDP. Es muy probable que,
dialécticamente, esa fuera la finalidad última del gobierno federal de EE.UU. y
que la URSS cayera en una trampa orquestada por diversos servicios secretos:
inmediatamente se tomó la invasión como excusa para movilizar el mundo musulmán
en contra del apoyo de la URSS a un gobierno laico, progresista y deseoso de
modernizar el país. EE.UU. y Arabia Saudí, recuerda Navarro, gastaron unos 40
billones de dólares -¡40 billones de $USA!- en apoyo de los Mojahidden, a los
cuales se unieron 100.000 fundamentalistas procedentes de Pakistán, Arabia
Saudí, incluido Bin Laden, Irán y Argelia, todos ellos armados y asesorados por
la CIA.
11. Diez años más tarde,
enero de 1989, las tropas soviéticas abandonaron Afganistán. La caída del muro
se produjo meses después y la desaparición de la URSS dos años después. No es
imposible pensar que una de las causas determinantes de la derrota de los
países del llamado socialismo real esté directamente relacionada con el
desastre que significó para la Unión Soviética la trágica y ruinosa década de
Afganistán.
La guerra, sin embargo,
continuó tres años más. A pesar de haber perdido el apoyo de su gran aliado, el
gobierno del PDP se mantuvo en el poder hasta 1992, año en el que fue derrocado
por los rebeldes y fue reemplazado por un debilitado gobierno interino.
Dejemos el relato en este
punto. Con algún aditamento añadido, está es la explicación de Vicenç Navarro
sobre lo sucedido en Afganistán en una primera fase. El profesor de la Pompeu
Fabra concluye esta parte de su explicación señalando:
En todo este proceso, se
ha olvidado de que si se hubiera permitido que el gobierno PDP hubiera hecho
las reformas que el país necesitaba, no habría habido «invasión» soviética de
Afganistán, no habría habido guerra de Afganistán, no hubiera habido Bin Laden
y Al Quaeda y no hubiera habido un 11 de Septiembre. Y es esta precisamente la
verdad que se oculta. La historia habría seguido otros derroteros.
Probablemente habría surgido Al Quaeda, pero el lugar y el formato habrían sido
diferentes. En el fondo del conflicto está la resistencia del gobierno federal
de EE.UU. (y sus aliados y muy en especial Arabia Saudí), y su oposición a las
reformas progresistas y laicas. Ni que decir tiene que existen otras causas de
la existencia del terrorismo islámico.
Debes pinchar.
Israel Viana, en el derechista
ABC, aclara: “Bin Laden, aquel agente de la CIA”: https://www.abc.es/internacional/abci-historia-qaida-201105020000_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F
En 1979, el director
de los servicios secretos de Arabia Saudí, el príncipe Turki Al Faycal, reclutó Bin Laden, que por entonces
tenía 22 años, para gestionar financieramente las operaciones de la CIA en
Afganistán. Su cometido: conseguir fondos, atraer a fundamentalistas islámicos
y armarlos para combatir al ejército de la Unión Soviética, que acababa de invadir el país en
apoyo del gobierno prosoviético del Partido Democrático Popular de Afganistán
(PDPA).
2.000 millones contra la URSS
La CIA invirtió 2.000 millones de
dólares en aquellas operaciones, cuyo objetivo no era otro que lograr el
fracaso de la URSS en plena Guerra Fría y reducir su influencia en Asia
Central.
En agosto de 1988, ante el previsible éxito de la
resistencia antisoviética, Bin Laden –graduado en Administración de Empresas en
la Universidad Rey Abdul Aziz– creó en Pakistán una base de datos con
información detallada de los 35.000
voluntarios muyahidines, de 40 naciones diferentes, que había
luchado en la guerra afgana. Aquel fichero fue llamado simplemente «Al Qaida» («La base», en árabe) y
dio nombre a la red terrorista hoy más temida y perseguida del mundo.
Bin Laden, el
colaborador en la sombra de la CIA, pasó enonces a ser considerado por el mismo
Departamento de Estado de Estados Unidos un «peligroso terrorista», «uno de los
más significativos patrocinadores de grupos extremistas islámicos en todo el
mundo».
Gracias a l@s 1019 que acudisteis a la cita ce ayer: https://carlos-ortizdezarate.blogspot.com/
Gracias a Iris
Gracias a ti
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